lunes, 27 de julio de 2009
Desaguisado Remediable
La cronología es sencilla. A lo largo de toda la temporada se especula con que si Ricky se apuntará al draft –recordemos que no tiene porque hacerlo puesto que puede esperar un año mas sin problema alguno-. Al final decide apuntarse y nos cuentan la película, a saber, Ricky se apunta al draft, queda segundo (o como muy tarde tercero), con el contrato que se le garantiza tiene para pagar la claúsula y se va a la NBA. Ese era el cuento contado en pocas lineas, el problema surge cuando es elegido 5º y encima por Minnesota y entonces ni quiere ir a los Wolves ni puede pagar la claúsula.
A partir de ahí los acontecimientos explotan, que si no quiero ir, que a este equipo no, que se interpone una demanda a la Penya, y mil cosas mas que no quiero ni acordarme y que han conseguido lo que jamás se debió conseguir, que ahora Ricky haya quedado como un gilipollas malcriado. A ver, lo voy a repetir, para que quede claro, ha quedado como un gilipollas malcriado. Y no me vale la excusa de sus agentes y pollas en vinagre!!! Un abogado no interpone una demanda si su cliente no lo autoriza, así de claro. Y no me vale (otra vez) que luego se retire dicha demanda, el mal ya está hecho. La imagen de Ricky Rubio flipando con un amiguete en el pabellón para luego irse al McDonalds ya no mola tanto. Se ha cargado la imagen con la que los niños podían identificarse. Él era el niño entre hombres iluminado por su genialidad, su defensa, su desparpajo e imaginación, iba a ser el nuevo Pete Maravich, y ahora ha quedado a la altura del betún.
Espero que este desaguisado se arregle, porque Ricky tiene una cosa muy buena y es que su pinta es magnífica, tiene cara de bueno y cuando lo ves hablar te convence y te cae bien, pese a lo que hayas leído. Pues entonces, nene, dedícate a jugar, a ser humilde, a aprender de los monstruos que tienes al lado este verano como Pau, Navarro, Jorge o Rudy.
Dedícate a entrenar con ansia de mejorar, dedícate a formarte como persona de manera paralela a como lo hagas como jugador. Y sobre todo no acuses de algo a quien no te ha puesto una pistola en la cabeza para que firmes un contrato, con unas condiciones y con una claúsula que tú mismo has firmado. Si lo firmaste y estuviste de acuerdo entonces, apechuga, sé un hombre, no lloriquees y espera un año. Tras un año se negocia un acuerdo amistoso, se da el salto, se paga una parte y hala! A cruzar el charco y a tratar de demostrar que eres tan bueno como Navarro, Raúl, Rudy o Marc, si es que eres capaz de demostrarlo, que aún no has llegado a ese nivel.
Mi deseo es que llegues a ese nivel, que hagas que esté orgulloso de lo que puedes representar para el baloncesto, como cada año mi orgullo, pasión y admiración por Pau crece hasta no sé donde ya… Y que esta inmensa gilipollez que has organizado este verano no sea mas que un borrón en una carrera que ojalá sea –y cito al maestro Trecet- “Realmente esplendorosa”.
viernes, 17 de julio de 2009
Siempre ha estado ahí

Me gusta la música. Claro, no me jodas! A ti y a cualquier persona humana. Incluso esas cosas extrañas, al menos para mí, que hacen esos tipos extraños cuyo nombre empieza por DJ –léase “diyéi” (con acento en la é), supongo que de alguna extraña forma se le podría considerar música (Chunta Chunta Chunta…) aunque a mí personalmente me cueste llamarla así, pero ya se sabe que para gustos los colores.
Como me gusta la música, me gusta el pop de los 80, no es culpa mía. Crecí con él, aún recuerdo que la primera vez que estuve en un bar fuera de mi pueblo con unos amigos tomando algo -algo que fue una schweppes de limón- oí un single que no conocía que venía a decir algo así como “mil campanas suenan en mi corazón…” joder!… me encantó aquello tú.
Tras ello vendría el oír toda esa música que había empezado a revolucionar el panorama de la música en España, grupos como Secretos, Radio Futura, Gabinete… unos mas y otros menos, pero de ellos estaban llenas mis TDK de 90 que me iba grabando de la radio y de los casettes –pronúnciese casetes tal cual- que me iban dejando mis amigos. Lo de comprar música en mi tierna adolescencia era algo como bastante jodido, y yo no me puedo quejar, ya que mi padre me compraba algún que otro casette de vez en cuando, que bastante hacía. Mis primeras palabras en inglés quitando las irremediables “The End” o “Wanted” las aprendía con el Thriller de Michael Jackson y con el LP “Eye in the sky” de Alan Parsons, porque, eso sí, lo mejor de los originales era que venían las letras y así me aprendía antes las canciones para poder cantarlas. Y como esos pues también estaban Queen con sus “Works” y “A Kind of Magic”, estaba Police, el Joshua Tree de U2, y por supuesto, siempre siempre, han estado los
Beatles.

Pero el tiempo pasó y llegaron los 90 y con estos años llegó la crisis, la mayoría de grupos que me gustaban desaparecían, los nuevos que iban saliendo no terminaban de engancharme. El último de la Fila estaba en lo mas alto y no terminaba de llegarme, no sé, cuestión de feeling será... El caso es que así pasé el tiempo sin oír nada nuevo, hasta que descubrí a Ramón Trecet en Diálogos 3. Me descubrió como él mismo decía “otras músicas”, otra forma de hacer música. Otros sonidos totalmente novedosos que me encantaron y que me hicieron descubrir maravillas tanto en el new age como en la música celta. Gracias a él descubrí uno de los mejores discos que he oído en mi vida, “The White Horse Sessions” de Nightnoise. Un monumental recopilatorio grabado en vivo que aún llevo siempre en el coche a pesar de las innumerables veces que lo he oído. Así como también descubrir la belleza hecha voz encarnada en Loreena McKennitt, que tanto me emocionó cuando su voz llenó el auditorio de Murcia y yo solo podía no escuchar, sino sentir, en el plano mas amplio de la palabra sentir.
Sin embargo, había algo que siempre había estado ahí, una música que habría de conquistarme con el tiempo, sin prisa pero sin pausa, cada día que ha pasado me ha ido llenando mas y mas, tanto es así que hoy día quizá mas del 80% (y me quedo corto) de música que escucho es ésta. Y no es mas que la música creada por y para el cine. Las Bandas Sonoras de Películas.
Pongámonos en situación. Yo tenía 8 años y mi padre me llevó al cine en Murcia a ver Superman. El cartel rezaba “Usted creerá que un hombre puede volar”. En los primeros segundos y tras leerse sobre fondo negro “Junio 1938” vemos un cómic en blanco y negro con legras grandes “Action Comics” un niño nos lee el principio del mismo mientras vemos el dibujo de la cúpula del Daily Planet rematada con una esfera iluminada y sobre la que rota el nombre del periódico. Vamos hacia ella volando y al fondo nos encontramos la luna, que sobrepasamos dando comienzo a un viaje de años luz que nosotros haremos en 4 minutos hasta llegar a un
Krypton agonizante. En esos escasos 5 minutos y mientras vamos volando por los títulos de crédito mientras se deshacen en el espacio escuchamos la fanfarria de Superman con su interludio romántico unido –Can you read my mind- y entonces, cuando te has venido a dar cuenta. Ya está. Ha surgido la magia. Estamos en otro mundo. No en una sala de cine, yo tengo 8 años y estoy a años luz de la tierra, en otro planeta viendo una civilización avanzada a punto de extinguirse. La música de John Williams consigue que ya esté, que estemos allí, el cine Coy no existe (lamentablemente tampoco existe en la actualidad como tantos cines en las ciudades absorbidos por las multisalas de los centros comerciales), solo existe ese mundo en el que me he sumergido por las imágenes, y su música, siempre la música.
En la década de los 70 el jazz, la batería, las guitarras eléctricas empezaron a llenar las músicas de las películas, tanto como empezaron a hacerlos los sintetizadores, de hecho si Jerry Goldsmith no hubiera compuesto su espectacular “Ave Satani” para la Profecía en 1976, yo me hubiera quedado con la maravillosa partitura de Bill Conti (una de mis debilidades) para Rocky, que por lo menos se llevó un muy justo premio a la mejor película de ese año.
Pero en 1977 todo cambió. George Lucas aún se dejaba aconsejar, aún no le había crecido el ego como le creció al mismo ritmo que su papada y Steven Spielberg le recomendó que contará para el proyecto de su vida con John Williams, y a pesar de que las ideas de Lucas en principio apuntaban a una banda sonora electrónica y futurista, John Williams creó una partitura sinfónica con una fanfarria que para la historia queda y que marcó el devenir de los siguientes años.
A partir de ahí la música sinfónica explota y triunfa de forma rotunda en el cine, con excepciones como la creación de Vangelis para Blade Runner, surgiendo con mas ímpetu si cabe las figuras de grandes nombres como Jerry Goldsmith, James Horner, Basil Poledouris, John Barry o Ennio Morricone.
Son muchos, muchos los videos que se me ocurre poner, muchos los pequeños fragmentos que querría destacar, tanto en audio como en video, pero al que le guste el cine, y le guste la música, a la fuerza, repito, a la fuerza tiene que disfrutar con este montaje-homenaje con rima en “aje” que montó y dirigió el mismo John Williams para la gala de los Óscars de 2002.
martes, 14 de julio de 2009
1962 fue un gran año

"Atticus Finch no hacía nada que pudiera despertar la admiración de nadie: no cazaba, no jugaba al póker, no pescaba, no bebía, no fumaba... Se sentaba y leía.”
Toda la vida me la he pasado oyendo que el libro es mejor que la película… Y no estoy de acuerdo, hay libros que como libros están bien pero que cuando se han adaptado al cine se han convertido en obras maestras, pues bien, “Matar un Ruiseñor” es una de éstas.
Harper Lee nació en Alabama a mediados de los años veinte. Su niñez por tanto, estuvo marcada por la Gran Depresión tras el crack de la bolsa del 29. El hecho de criarse en un pequeño pueblo del profundo sur americano, donde las diferencias raciales estaban a la orden del día y donde los negros (lo siento, la palabra afroamericano no la termino de entender) no tenían prácticamente derecho alguno marcó el devenir de su novela. Ignoro como fue la vida, obra y milagros de esta señora aunque tras haber leído el libro y haber visto la peli no mas de 10 veces, y a sabiendas del amplio contenido autobiográfico que la propia escritoria utiliza me hago mas o menos una idea.
El caso es que en 1960 publicó una novela. Su única novela. Con la consecuencia de ganar el prestigioso premio pullitzer al año siguiente y que los derechos fueran adquiridos por los estudios Universal para el rodaje de la versión cinematográfica.
Curiosamente, un director nacido en el Bronx y que nada tenía que ver con el profundo sur creó su mejor obra. Robert Mulligan tras leer el libro y quedar entusiasmado con la idea, contó para el proyecto con Gregory Peck para el papel de Atticus Finch (apellido de soltera de la madre de Harper Lee). Y para la deliciosa banda sonora con un Elmer Bernstein quizás en el mejor momento de su carrera, a pesar de las obras que nos ha dejado después, pero eso será en otro post, no quiero enrollarme demasiado.
No voy a decir de qué va el libro (o peli), el libro está bastante bien, pero la película es una obra maestra de principio a fin. Robert Mulligan nunca voló tan alto a pesar de las magníficas “Verano del 42” y “El próximo año a la misma hora”. Gregory Peck hizo el papel de su vida, lo cual es mucho decir. Si alguien no la ha visto, ya está tardando en hacerlo. Hay cosas en esta vida que uno no se puede perder y ver esta maravilla es una de ellas.
A pesar de todo, quedó segunda en la carrera por los oscars de ese año, pero es que 1962 fue un gran año. Pocas veces en la historia del cine se han juntado títulos del calibre de “Lawrence de Arabia” (la muy justa ganadora ese año). “Días de vino y rosas”, “El hombre de Alcatraz”, “El motín de la Bounty”, “Dulce pájaro de juventud” o “El día mas largo”. Además de eso, los Beatles grabaron su primer single (Love me do) y Wilt Chamberlain metió 100 puntos el 2 de marzo. Vamos, que como digo, 1962 fue un buen año
Nota: A pesar de mi costumbre de enlazar con la Wikipedia, por su sencillez para todo el mundo, cuando se trata de cine, no hay mejor fuente que www.imdb.com, o sea Internet Movie DataBase, o Base de Datos de Películas en Internet.
viernes, 3 de julio de 2009
In Phil We Trust
Y es que resulta que mi memoria sigue siendo buena ya que hace 13 veranos,Phil Jackson también estaba allí, cuando los Bulls hicieron un movimiento de lo mas curioso fichando al por aquel entonces jugador mas conflictivo de la liga. Dennis Rodman no solo encajó perfectamente en el intrincado sistema de los Bulls en ataque, sino que asimiló perfectamente su rol en un equipo plagado de talento. Con la clase de Kukoc, Kerr, Rodman, y la pareja estelar Pippen y MJ, formaron una de las mejores plantillas que he visto a lo largo de 25 años que llevo viendo NBA.
Con ese precedente me he dicho que quizá, que tal vez, que podría ser que encajara. De hecho Ron Artest ya declaró el año pasado que el dinero no es algo que le motive, así que tiene ahora que ve que se acerca la peligrosa treintena (cumplirá 30 años el próximo noviembre) sería ganar un anillo.
Está claro que desprenderse de Ariza ha tenido que ser duro. Un jugador al que han fabricado y diseñado en los aledaños del Staples, pero límite salarial manda y si querían retener a Odom no podían también renovar a Ariza tras su gran papel en las eliminatorias al título y su consiguiente revaloración en el mercado. Con esta conyuntura el movimiento de los Lakers es arriesgado, no cabe duda, pero también valiente. Los lakers adquieren a un 3 polivante, buen reboteador y sobre todo a alguien con quien no quieres enfrentarte. Quizá yo hubiera preferido a un 3 tirador puro en la linea de Glen Rice que tan fantástico resultado dió en aquellos tremendos Lakers del 2000. Pero no se puede pedir todo y creo que lo de Artest será un acierto. No sé si en la linea de Rodman pero sí que puede ser importante a la hora de frenar un hipotético cruce con el aspirante a capo de la liga, Lebron James.
En cuanto al carácter, al temido carácter de Artest, In Phil We Trust.
PUNTO Y APARTE
La única razón que se me ocurre tras darle vueltas y vueltas es que no tiene lo que hay que tener. Así de simple y rotundo me manifiesto. Tiene la oportunidad de ser campeón de Europa pero no quiere jugar con la selección por motivos personales. Pues chaval, lo único que se me ocurre es que no tienes lo que tiene que tener un deportista de superélite. Eso que hace diferentes a gente como Alonso, Rafa y el mismo Pau. Ese ansia de mejorar, de conquistar, de querer competir con los mejores, de superar día a día los retos. De saber que no mejorar es sinónimo de empeorar. De tener no solo ganas, sino ansia insaciable de triunfos.

Ese cuerpo enorme tan rápido y coordinado, con buena mano, ese físico privilegiado para meterlas de todos los colores, y no quiere competir... por "motivos personales"(...???).
No se me ocurre otra cosa que el hecho de que pueda existir mal rollo entre Fran Vázquez y el resto que ya sabemos lo bien que se llevan. Si es solo por eso, me va a costar mucho, pero mucho, respetarlo como deportista.
Ojalá me equivoque.
martes, 30 de junio de 2009
A la zona, le llamaba área
A la zona, le llamaba área. Una vez le ví intentar explicar lo que era una parada en un tiempo y era incapaz de caer con los dos pies al mismo tiempo. De baloncesto sabía que era algo así como un deporte que consistía en meterla por un aro. Sin embargo, por esas cosas de la vida acabó convirtiéndose en entrenador.
Cuando yo empecé mediada la veintena de años, a él ya no le quedaba un pelo negro en la cabeza (ni el bigote). Con esas premisas sería difícil convertirse en entrenador, enseñar, modelar, educar. Si encima le añadimos que nunca le sobró confianza en sí mismo, (la verdad es que tenía la justa), pues ya apaga y vámonos.
El problema es que Mariano era todo eso, pero mucho, muchísimo mas. Mariano es entusiasmo, dedicación, abnegación, sacrificio, entrega, y una humildad fuera de todo límite. A él no le importaba que los resultados fueran buenos pero sufría por “sus críos” más que los propios padres (iba a decir igual que sus propios padres pero en este caso me atreveré a decir “más”). Él tenía unos niños a los que le habían dado sus primeras nociones de baloncesto y con un par de bemoles los había federado en alevines y buscaba entrenador para infantiles porque –decía él- no estaba preparado para infantiles. ¡Que equivocado estaba!
Mariano se convirtió en entrenador y como la filosofía socrática reza, aprendió a conocerse a sí mismo. Supo ocultar sus defectos y maximizar sus virtudes. Logró transmitir deseo y ansia de superación, logró pulir diamantes donde todos podíamos ver no mas que carbón. Convirtió en extraordinarios jugadores que parecían vulgares. Maximizó sus recursos hasta límites insospechados y logró con ellos lo máximo a lo que podía aspirar.
La cuestión es que este grandísimo entrenador y mejor persona siempre ha sentido que él sirve a los jugadores y no al contrario. Que ellos son los protagonistas. Y que de ellos tan solo es el mérito de aquello que logren. Hoy día, los jugadores que ha entrenado están mas preparados no solo para el baloncesto, o para el deporte en general, sino para la vida misma. Porque con él han aprendido que es mas importante en un equipo el nosotros que el Yo. Que muchas veces en el trabajo mismo está la recompensa. Y que todo aquello que afrontes debes hacerlo con valor.
He conocido muchos entrenadores a lo largo de tantos años, con sus virtudes y defectos. Pero pocos me han dejado tanta huella como Mariano, y de pocos habré aprendido tanto... y lo que me queda por aprender.
Don Mariano Niñirola Bernal aún entrena, no sé si el año que viene llevará benjamines, alevines, o si logrará un increíble tercer puesto en junior como ha logrado este año. Y la verdad, poco importa la categoría o a quien enseñe, aquellos que tengan la suerte de estar bajo su tutela crecerán como jugadores y lo que es mucho mas importante, se convertirán en mejores personas.
Por mi parte seguiré admirándolo como los años me han enseñado a hacerlo y podré seguir contando con el privilegio de pasarme de vez en cuando por sus entrenamientos y hacer algo tan sencillo y a veces tan difícil como es simplemente, sentarme... y disfrutar.
Aquí está Mariano con sus últimos alumnos, lo bueno es que vendrán mas.
viernes, 26 de junio de 2009
Guay... TopeGuay... SuperGuay... Guay del Paraguay!!!
¿Sabes una cosa? Tengo un producto estupendo que apenas nadie compra. Yo estoy convencido de que podría venderse muy bien, pero apenas cubro gastos con la venta del mismo. Y claro, no acabo de entenderlo.
A ver, analicemos un poco mas a fondo, y con un poco mas de calma.
Premisa 1 - El producto es bueno.
Premisa 2 – Apenas nadie lo compra
Ergooooooo… ¿Qué falla?
¿Es caro?
No, en absoluto, lo vendo muy barato.
Joder! Pues no lo entiendo. Es bueno y barato y no se vende…
Pero a ver, centrémonos. ¿Me puedes decir qué producto es ese que vendes, que además de ser bueno, es barato y que apenas nadie compra?
Pues sí, es el baloncesto. Mas concretamente las retransmisiones de baloncesto que emite Televisión Española. Muy probablemente haya cosas que mejorar en las retransmisiones, pero es baloncesto al fin y al cabo.
No, eso no puede ser. No te das cuenta que no tiene lógica alguna. El baloncesto es el segundo deporte mas seguido de España. El segundo en la prensa escrita. El segundo en número de practicantes y licencias federativas. Además, no me digas que no se vende justo cuando estamos en los últimos años ante la suerte de contemplar la mejor generación de deportistas de la canasta, que encabezados por Pau Gasol, hemos tenido la suerte de disfrutar.
Pues no, no se vende, las audiencias de las retransmisiones son pésimas. Y todo lo que se emite en televisión es un producto y como tal, depende de la cuota de pantalla, eso que se llama “el share”.
Venga. No desesperes, algo se podrá hacer, y más en esta coyuntura de campeones del mundo. Subcampeones de Europa. Subcampeones Olímpicos. Un campéon de la NBA. Un draft con tres españoles entre los tres primeros. Una liga donde los MVP ahora resulta que son Españoles. Cosa impensable hace nada. Estoy seguro de que algo falla en la ecuación porque no vender algo así no es normal.
Pues, yo solo sé que no se vende y mira, me jode un montón porque yo no digo que la ACB o la Euroliga no sean productos mejorables, tienen sus fallos como todas las competiciones, pero de ahí a que sea algo que a tan poca gente le interesa, no es normal. La gente debería comprarlo mas.
Mira, yo te puedo ofrecer una solución, no sé si será la correcta, no me creo en la posesión de la verdad absoluta, pero desde mi humilde punto de vista se me ocurre una cosita que te paso a desgranar:
Hace unos años Telecinco compró los derechos para emitir la Fórmula 1. Un espectáculo (que no deporte) que transitaba por Televisión Española sin pena ni gloria, simplemente estaba ahí. Telecinco decidió abrir sus informativos con noticias de Fórmula 1, sus noticias de deportes con F1. Un montón de anuncios y comerciales y reportajes dedicados a ello. Además, se emitieron los entrenamientos oficiales, entrevistas a pie de pista, previos, análisis. Surgió un español con posibilidades que encima ganó un par de veces y de pronto. Plaf! Se convirtió en un fenómeno de masas en España. Es cierto que Alonso estaba ahí, pero también la promoción, la publicidad, el marketing. Eso que despierta el deseo de la gente por un producto que apenas ha probado, o probado nunca. Y funcionó.
Ya, pero nosotros no tenemos a un Alonso.
No me jodas Rafa! Tenemos un Pau, Navarro, un tal Calderón que se ha convertido en el mejor lanzador de Tiros Libres de la Historia, además de todos los campeonatos y finalsfours (ojo! mal escrito a propósito).
Vale, sigue
Pues, como te decía. Tras el éxito de los coches, TVE se puso las pilas con las motos y copió la fórmula triunfadora de T5. Resultado, que hace apenas unos días tuvieron un duelo Lorenzo-Rossi, que les sirvió para abrir el Telediario de turno con el titular “Yo estuve allí” (Gran titular por otra parte). La audiencia de las motos ha subido muchos enteros en los dos últimos años. Por qué? Por la apertura en informativos, por los continuos anuncios, por emitir en la 1 y no en la 2.
¿Y qué demonios tiene eso que ver con el baloncesto?.
Todo. Absolutamente todo.
Os dejo con un anuncio que tal vez no sea el mejor, pero para los de mí generación, está bastante cerca de serlo.
A todo el mundo quiero dar...
viernes, 19 de junio de 2009
La Verdad Absoluta
Ya lo decían Les Luthiers "La verdad absoluta no existe. Y esto es absolutamente cierto".
Yo sé que hay quorum, Jordan es Dios y los demás han podido estar mas o menos cerca pero nunca a su nivel. El problema es que decir que alguien ha sido el mejor absoluto puede ser cierto, pero no neguemos que podría existir un atisbo de duda razonable en todo ello. Kareem decía siempre que el mejor jugador que había visto nunca había sido Oscar Robertson. Hasta que en 1987 indicó que el mejor jugador que había visto nunca había sido Oscar Robertson... junto con Magic Johnson. Pues bien, esa fué su opinión. Y como tal, es respetable.
Tengo un comentario en la entrada anterior del blog que dice lo siguiente: "Tal vez no compartas la opinión de la revista SLAM, que pone a Magic como 6º mejor de la historia, y a Bird el 9º".
http://www.marca.com/2009/06/18/baloncesto/nba/1245340066.html
Pues lo primero decir que me encanta ver comentarios en mi blog aunque alguno esté escrito en "moviliano". Y lo segundo, tengo que decir que no, no estoy de acuerdo, estoy a años luz de estar de acuerdo en una clasificación que pone antes a Jason Kidd -jugador por el que siento una especial debilidad- que a George Mikan. De hecho es tan solo una opinión, y como tal debo respetarla (aunque me cueste), pero hay opiniones que rayan en la falta de respeto y para mí, ésta lo es.
George Mikan fué el primer pívot dominante de la historia, con su gancho y sus gafas y desde la atalaya de sus 2'08 cms dominó los primeros años de la liga. Ganó 7 títulos repartidos entre la antigua "BAA" y la NBA. Su impacto fué tal que se modificaron algunas reglas como la anchura de la zona y la de no poder taponar un balón en trayectoria descendente. Jason Kidd ha sido un buen base, incluso para mí, un gran base, pero compararlo con Mikan... hasta ahí podríamos llegar.
Esto de las listas que elaboran los presuntos expertos, a mí me parecen muy bien y muy respetables, pero no creamos que ahí está la verdad tan solo porque sí. Creo que la Historia (con "H" mayúscula) es algo que debemos estudiar para entender no solo el pasado, sino comprender el presente. Lo que pasa es que siempre que se haga una clasificación de algo no numérico ordenada numéricamente caeremos en errores. Yo no me atrevo siquiera a afirmar que MJ haya sido con claridad el mejor de la historia por mas que mi amigo Emilio se encienda conmigo (No te enfades que sabes que te quiero). Pero tampoco me atrevo a afirmar lo contrario, así de sencillo.
Mi corazón es de Magic, es lo único que puedo decir, y yo el baloncesto lo sigo con el corazón.
