lunes, 26 de octubre de 2009

Salíendome del tiesto

La verdad es que aunque suene un poco raro tengo sentimientos encontrados con la nueva ley del aborto. Yo soy abortista por la sencilla razón de que considero que una persona debe decidir cuando y en qué circunstancias quiere ser padre. Pero al mismo tiempo soy una persona bastante liberal en el sentido propio de la palabra derivada, es decir, la libertad.
Sin embargo, la libertad debe llevar consigo una responsabilidad. Responsabilidad implícita en aquellla frase hecha que reza que mi libertad termina donde empieza la del prójimo. De tal forma, yo no soy libre de tocar el piano en mi casa (sin los auriculares) a las tres de la mañana, porque mi familia y vecinos no serían libres de dormir. Tan fácil, claro y explícito como eso mismo es entender que una cosa es liberalizar determinados aspectos que la sociedad demanda por iniciativa propia, por evolución, por costumbres adquiridas o por lo que sea, y otra misma es entender que todo no puede ser el Coño de la Bernarda.
Desde la última ley del aborto se ha estado abortando con cierta impunidad, los partidos políticos lo sabían y tal y como la sociedad demandaba era preciso reformar la Ley del Aborto, era preciso ampliar determinados plazos, y era preciso ampliar determinados supuestos. Si por un casual, pese a tomar las consabidas precauciones, mi mujer quedara embarazada, tengo claro que ambos abogaríamos por el aborto. No queremos tener mas hijos, es nuestra decisión y quiero ser libre de poder tomarla. Eso sí, desde el momento de saberlo, en el cual como mucho y exagerando, el feto podría tener unas seis semanas -y ya es exagerar- La decisión la tomaríamos lo más rápido posible porque entre otras cosas, cuanto antes se aborta mucho mejor, las consecuencias de un aborto van creciendo exponencialmente conforme el feto avanza en su desarrollo y por tanto, el carácter invasivo de la operación se ve mermado acortando lo mas rápido posible los plazos. Yo estoy a favor de que exista esa ley que expongo. Sin embargo, yo no soy legislador, médico, abogado, político, ni tengo ninguna responsabilidad alguna excepto la de votar cuando hay elecciones. Responsabilidad que siempre ejerzo y si no estoy de acuerdo en nada, pues voto en blanco, pero renunciar a ejercer mi derecho? Jamás! No quisiera pensar siquiera en la posibilidad de que se me negara el derecho al voto y vivir en una dictadura, escalofríos me entran de pensarlo...
El problema lo tengo ahora porque no estoy de acuerdo con la opinión del Partido Popular, que a sabiendas de que buena parte de sus votos vienen de un electorado conservador y cristiano ha olvidado que muchos le hemos votado cuando enarbolaba la bandera de un partido liberal y centrista. Lo que yo quiero de dicho partido es que si no está de acuerdo con dicha ley que se atreva a proponer otra, que no se apoye en la iglesia ni en asociaciones cristianas y conservadores, y que abogue por la práctica de un aborto libre y responsable, definido, enmarcado, legislado y explicado. Y esa explicación, yo no la encuentro.
El otro problema lo tengo porque esta ley, ni mucho menos refleja a mi entender la demanda de la sociedad, su demanda de LIBERTAD, estableciendo la discusión de si la norma regula la libertad o que esto sea -otra vez- el Coño de la Bernarda. Despenalizando todo tipo de casos y haciendo que un menor de edad, no necesite contar con los padres para abortar, cuando en todo caso, lo que supone un embarazo en esas edades es ante todo una tragedia, en la que mas vale que cuentes con el apoyo de la familia, porque si no es así, estás jodido, pero jodido lo tengas, o no.
Una de la cosas que mas pena me da es que a lo largo de este periodo en que empieza a fraguarse la ley, es decir, en el momento en que la prensa empieza a hablar de eso, ya será difícil encontrar opiniones razonadas fuera del contexto de la afinidad política de cada uno, encontrándome con la sorpresa de que personas inteligentes, cultas y preparadas argumentan en los mismos términos en los que yo ya he oído argumentar a los dirigentes del partido al cual le son afines, y eso es muy triste. Yo no estoy de acuerdo en lo que propone la actual ley, pero ni mucho menos estoy de acuerdo en las alternativas propuestas por el partido popular porque aún no me han dicho cuales son. Tan solo que si es un ser vivo pero no humano, que sin un feto de x semanas es esto o lo otro. Así, es muy difícil no desesperarse y acabar pensando que no se sabe cual es mas tonto de los dos, el que arrojó la piedra, o el que dijo que la arrojara. En todo caso, mi postura está a años luz de ambos.
Por cierto, y una última reflexión, si por ahí alguien piensa que para ser ministro hace falta algo de preparación, experiencia y curriculo, que se olvide de eso. Las condiciones para ello son otras totalmente diferentes. Y cuidado, lo digo también por el PP, me encantaría ver la cantidad de consejeros o concejales del partido popular cuyos méritos para el cargo son tan meritorios como los de la ministra Aído

sábado, 17 de octubre de 2009

Hoy es un día para estar alegres





Hoy es un día para estar alegres. No sé si deportivamente habrá pasado algo de relevancia, entendiendo que la relevancia sea algo que tenga importancia para mí. Y la verdad no se me ocurre nada, así a bote pronto que Rafa juega la semifinal del master de Shangai, pero tampoco es para tanto.
Hoy estoy contento de saber que durante unos cuantos años, tuve la suerte de poder escuchar, contemplar, aprender y sobre todo, disfrutar con Andrés Montes.
No puedo evitar acordarme hoy de la impresión que tuve la primera vez que le ví, presentando en Canal+ un partido de baloncesto al lado de Santiago Segurola. En teoría -y digo en teoría porque la práctica suele ser mas bonita que la teoría- Andrés narraba y Segurola se encargaría de los comentarios, sin embargo Andrés no era un narrador al uso y no podía soportarlo. Yo estaba acostumbrado o bien a Pedro Barthe, o bien a Ramón Trecet, cada uno en su estilo y cada uno con sus filias y fobias. Pero esto me parecía iniguantable. Me parecía que estaba narrando como si estuviera en la radio, gritaba, gesticulaba, le llamaba a la gente con motes, empezaba a divagar en cualquier momento de comida, de música o lo que es peor, ¡de fútbol!!!
Sin embargo en una entrevista a Segurola, éste aseguró que el verdadero experto en baloncesto era Andrés. Aquello me sorprendió, francamente, me pareció que este tió con pinta de conguito y pajarita en ristre tuviera el mas mínimo criterio... joder! Qué equivocado estaba..
Pasaron los años y aprendí que Andrés Montes no solo era el mejor comentarista de baloncesto que yo jamás había oído sino que su conocimiento del baloncesto era no solo bastante profundo sino que además su sentido común, sus reflexiones estaban cargadas de una gran inteligencia y sentido común. Ya se sabe que cuando el payaso se pone triste, se pone triste y que cuando se pone serio, se pone mas serio. De tal forma, al igual que un payaso como Javier Fesser nos regalara "Camino" hace unos meses. Andrés Montes nos regaló cientos, quizá miles de momentos, de mates, de triples, de expresiones, de tiki-taka, de otra forma de ver el deporte, de narrar el deporte haciendo hincapié en lo que mas nos gusta del deporte por encima de la táctica, la técnica y estrategias varias. La emoción, el sentimiento, esa es la clave de su narración, la clave de muchas cosas en esta vida, la clave de convertir tantos momentos en momentos únicos que siempre quedarán grabados en mis miopes retinas y en mis discos multimedia.
Supongo que a lo largo del día de hoy, se escribirán muchos, muchos artículos sobre la figura de Andrés Montes. Seguro que muchos escriben sobre sus comienzos, su estilo, sus formas, el haber formado la mejor pareja de comentaristas del deporte junto con Antoni Daimiel. Se hablará y se escribirá mucho en un día, quizás dos, y luego se olvidará, una de las máximas del periodismo es que el notición de hoy que ocupa todos los titulares será con lo que se envuelva el bocadillo el día de mañana. La vida sigue y a todos los que aún estamos vivos nos queda continuar el show. Yo no tengo ni idea de cuando empezó, de su vida obra y milagros, francamente, no me interesa lo más mínimo, solo me interesa lo que yo he podido vivir mientras le escuchaba y eso ha sido mucho, pero mucho.
Por eso estoy contento hoy, por saber que he tenido el privilegio, la suerte, y el honor de haberlo disfrutado durante todos estos años, años en que mi vida seguía, años en los que he entrenado, me he casado, he tenido un hijo que está aquí a mi lado viendo el Disney Channel, he jugado a la pocha y he hecho muchas cosas, y mientras las hacía, de vez en cuando me sentaba frente a la tele y me dejaba llevar de las manos de Andrés hacia el baloncesto, la emoción, el sentimiento y la sensación de saber que esto que estaba pasando era único y que había que disfrutarlo, al fin y al cabo, la vida puede ser maravillosa.
Y si dudais de esta afirmación, dadle al play ahí abajo y vereis

lunes, 21 de septiembre de 2009

Y esta explicación os la voy a dar...


Hace 10 años no había blogs, la web 2.0 era algo que estaba por venir. Internet me parecía la rehostia por todo lo que me permitía en cuanto a recoger información, e interactuar con otros internautas (palabreja que ya no se usa porque todo el mundo ya usa internet). Pero esa interacción estaba limitada al correo electrónico y poco mas. En ese “poco mas” había algo llamado las “news” que para entendernos eran algo así como los foros hoy día.
El Napster aún tardaría un año o así en hacer su aparición y cosas como el p2p aún nos sonaban a chino, o prácticamente no existían. Yo escribía en esas news de baloncesto todas las semanas, a lo mejor no tenía mucho que decir, pero sí tenía muchas ganas de decir algo. Así que tras el triunfo de España en el mundial junior, escribí un pequeño artículo llamado “Dásela al negro chico”. En el mismo hablaba de la revolución que el baloncesto español debía llevar a cabo si no queríamos que esta generación acabara perdiéndose. Básicamente ponía el ejemplo de un chico, un tal Juan Carlos Navarro, que ese año se incorporaría a la plantilla del Barça ya como senior y contaba como en un hipotético entrenamiento de pretemporada, el chico en cuestión salía de un bloqueo y tras recibir el balón, fintaba, penetraba y anotaba con pasmosa facilidad. El supuesto entrenador paraba y le decía que sí, que vale, que estaba bien, pero que esa no era la idea del sistema, sino que tenía que esperar, ver el bloqueo indirecto del poste del lado débil para que el negro recibiera ya que así penetrábamos el balón y etc etc... Venía a contar como los equipos tienen que apostar por los nuevos fichajes que presentan en rueda de prensa a bombo y platillo y cuya amortización debe llegar lo antes posible en forma de puntos, rebotes, asistencias o lo que sea que toque, antes que contar con el junior de turno, por muy bueno que sea, total, el chico es de la cantera, está formándose y todo ese rollo... Cuidado! No digo que esto no tenga que ser cierto en parte, pero también decía y digo que si tienes un pura sangre, no puedes ponerlo a tirar de un carro.

Yo confiaba en que con el tiempo, aquel chico tendría la oportunidad de demostrar su clase, su valía, su juego, y con él, buena parte de sus compañeros que nos habían maravillado en esa final contra Estados Unidos en aquel “cercano” ahora, verano del 99.
¡Qué equivocado estaba! 10 años después fíjate lo que han hecho esos chicos. Si es que siguen siendo igual, son un grupo de descarados, que no le tienen miedo a nada ni a nadie, que con un balón en las manos son capaces de cualquier cosa... pero de cualquier cosa. Son la Ñ, son la caña de España, son la rehostia en verso y cantada en falsete.
Supongo que en esos primeros entrenamientos, Navarro y compañía acabaron por darle algunos balones al negro de turno, y que otros se lo jugaron ellos. Supongo que algunos de ellos no llegaron a donde se esperaban y que otros han llegado mucho, pero mucho, pero muchísimo mas lejos de lo que jamás habíamos soñado que llegarían.
De todos modos, el pasado ha pasado y el futuro pues ya llegará, pero el presente acojonante de hoy es para disfrutarlo y para no pensar mas allá. Sencillamente reír y disfrutar sin mas, punto.
No voy a hablar de nadie en particular, pero si que hay alguien a quien debo una explicación y como decía el filósofo Isbert, como le debo una explicación, se la voy a dar:
Sergio hijo, ya he dicho antes que no se puede poner a un pura sangre a tirar de una carreta. No se le pueden poner puertas al monte. Si coges a un halcón y lo encierras en una jaula, lo matas de pena y sabiendo que le dejarás volar solo de vez en cuando, terminará por perderlo todo. Equivocarse es humano pero rectificar es de sabios y tú has rectificado y eso te honra. Has desechado la zona, has desechado experimentos raros y absurdos, has desechado un par de sistemas que por su rigidez nos enclaustraban, has desechado rotaciones rapidísimas y absurdas que no conducían a nada. Es posible que tu dirección no haya sido perfecta y todo en esta vida es criticable, pero has demostrado que un buen entrenador debe aprender de sus errores, corregirlos y enmendarlos, y eso sí que lo has conseguido. Cuando has abierto las puertas, derribado muros y soltado a los perros, éstos han acabado por morder -y de qué forma- así que solo tengo que decirte que por mi parte, Chapeau!

Nota: Espero que lo de “negro” se sepa entender, hasta ahí podríamos llegar...

jueves, 17 de septiembre de 2009

Mecagonlalechemerche!

“¿De qué equipo soy?”. “¿Yo?... de España". Vale, que me he quedado agusto, que de España somos todos (o casi), que la pregunta debería ser contestada con un “soy del madrid”, o del barça, o si tengo vena masoca del atleti, los hay del Bilbao y alguno que otro conozco incluso del Depor o de la Real. Pero es que a mí no me gusta el fútbol, no puedo evitarlo, normalmente veo como mucho un par de partidos al año y casi nunca enteros, no es algo que me atrape y de hecho es que ni siquiera lo entiendo. Y tampoco se trata de ser radical, yo ví la Eurocopa de España y grité los goles de Villa, Torres o Cesc como el que mas, pero porque era España y una cosa es que no me guste el fútbol y otra que no me guste el deporte. Me encantan las olimpiadas, los mundiales de atletismo, y sobre todo el tenis, quizá fué el deporte que mas me gustaba desde pequeñito.
Lo que pasa es que en mi camino se cruzó el basket y desde el primer momento me enganchó para siempre y al lado del baloncesto nada se puede comparar. Joder! Amo este deporte que me hace perder horas de sueño, que me quita la paz y me da los nervios. Con sus alegrías y sus miserias es como algo que llevo pegado y de lo que no quiero deshacerme. Y claro, si me preguntan de qué equipo soy, pues tengo que responder que de España... y de los Lakers, no es culpa mía, la primera vez que ví jugar a Magic no podía ni creerme que se pudiera jugar al baloncesto de esa forma, y eso que enfrente estaban los maravillosos Celtics, pero los Lakers enganchaban, tan rápidos, tan ágiles, con ese Kareem al que muchos consideraban el mejor jugador de la historia por aquella época. Tan negros ellos y con un blanquito que se dedicaba a repatir cera escudado en su melena y en sus gafas de concha negras y que tenía nombre de conejito(s).
De hecho, fuí de los Lakers incluso antes de ser de España, vale que el equipo estaba ahí, pero claro, como ganaban tan poco costaba aficionarse, y no fué hasta entrados los 90 cuando mi amor por la selección de pronto floreció, aún no sé porqué. Supongo que por la rabia de ver a la “generación maldita” del basket arrastrarse en campeonatos de todo tipo entrenados por caciques que de ésto solo sabían decir cosas como “cerramos el rebote” o lo que es peor “echarle huevos”... no me jodas rafa...
Tiempo habrá para ver que pasa hoy, o que pasará entre hoy y el domingo. Lo que sí tengo claro es que por mucho que me digan “joder Jose! No puede depender tu humor de como juegue España” y sepa que tienen razón. Pues sí, depende, ya sé que hay otras cosas en el mundo mas importantes, pero en cuanto a lo que a mí respecta, debo de ser así de gilipollas, me importa, me afecta, me eleva o me hunde, es así de claro. Yo me reía del compañero de BUP que lloraba cuando perdía el barça, y ahora... joder! (¿Cuantas veces he puesto joder?) Me pasa a mí... Mecagonlalechemerche!

lunes, 27 de julio de 2009

Desaguisado Remediable

Le echamos la culpa a sus agentes. Nos (le) vendieron la moto de que estaría fijo entre los 3 primeros, incluso mas cerca del nº2 que del nº3. La historia estaba escrita antes incluso que se produjera. Y como buenos cazurros, nos la creímos. Luego, cuando llegan los acontecimientos y no se ajustan al guión nos quedamos pasmados, no lo entendemos y es que es algo muy fácil de comprender si nos detenemos a pensar un poco. Es tan fácil como comprender que ya dábamos por hecho todo lo que iba a pasar y hasta que las cosas no pasan, no pasan y punto.
La cronología es sencilla. A lo largo de toda la temporada se especula con que si Ricky se apuntará al draft –recordemos que no tiene porque hacerlo puesto que puede esperar un año mas sin problema alguno-. Al final decide apuntarse y nos cuentan la película, a saber, Ricky se apunta al draft, queda segundo (o como muy tarde tercero), con el contrato que se le garantiza tiene para pagar la claúsula y se va a la NBA. Ese era el cuento contado en pocas lineas, el problema surge cuando es elegido 5º y encima por Minnesota y entonces ni quiere ir a los Wolves ni puede pagar la claúsula.
A partir de ahí los acontecimientos explotan, que si no quiero ir, que a este equipo no, que se interpone una demanda a la Penya, y mil cosas mas que no quiero ni acordarme y que han conseguido lo que jamás se debió conseguir, que ahora Ricky haya quedado como un gilipollas malcriado. A ver, lo voy a repetir, para que quede claro, ha quedado como un gilipollas malcriado. Y no me vale la excusa de sus agentes y pollas en vinagre!!! Un abogado no interpone una demanda si su cliente no lo autoriza, así de claro. Y no me vale (otra vez) que luego se retire dicha demanda, el mal ya está hecho. La imagen de Ricky Rubio flipando con un amiguete en el pabellón para luego irse al McDonalds ya no mola tanto. Se ha cargado la imagen con la que los niños podían identificarse. Él era el niño entre hombres iluminado por su genialidad, su defensa, su desparpajo e imaginación, iba a ser el nuevo Pete Maravich, y ahora ha quedado a la altura del betún.

Espero que este desaguisado se arregle, porque Ricky tiene una cosa muy buena y es que su pinta es magnífica, tiene cara de bueno y cuando lo ves hablar te convence y te cae bien, pese a lo que hayas leído. Pues entonces, nene, dedícate a jugar, a ser humilde, a aprender de los monstruos que tienes al lado este verano como Pau, Navarro, Jorge o Rudy.
Dedícate a entrenar con ansia de mejorar, dedícate a formarte como persona de manera paralela a como lo hagas como jugador. Y sobre todo no acuses de algo a quien no te ha puesto una pistola en la cabeza para que firmes un contrato, con unas condiciones y con una claúsula que tú mismo has firmado. Si lo firmaste y estuviste de acuerdo entonces, apechuga, sé un hombre, no lloriquees y espera un año. Tras un año se negocia un acuerdo amistoso, se da el salto, se paga una parte y hala! A cruzar el charco y a tratar de demostrar que eres tan bueno como Navarro, Raúl, Rudy o Marc, si es que eres capaz de demostrarlo, que aún no has llegado a ese nivel.
Mi deseo es que llegues a ese nivel, que hagas que esté orgulloso de lo que puedes representar para el baloncesto, como cada año mi orgullo, pasión y admiración por Pau crece hasta no sé donde ya… Y que esta inmensa gilipollez que has organizado este verano no sea mas que un borrón en una carrera que ojalá sea –y cito al maestro Trecet- “Realmente esplendorosa”.

viernes, 17 de julio de 2009

Siempre ha estado ahí


Me gusta la música. Claro, no me jodas! A ti y a cualquier persona humana. Incluso esas cosas extrañas, al menos para mí, que hacen esos tipos extraños cuyo nombre empieza por DJ –léase “diyéi” (con acento en la é), supongo que de alguna extraña forma se le podría considerar música (Chunta Chunta Chunta…) aunque a mí personalmente me cueste llamarla así, pero ya se sabe que para gustos los colores.

Como me gusta la música, me gusta el pop de los 80, no es culpa mía. Crecí con él, aún recuerdo que la primera vez que estuve en un bar fuera de mi pueblo con unos amigos tomando algo -algo que fue una schweppes de limón- oí un single que no conocía que venía a decir algo así como “mil campanas suenan en mi corazón…” joder!… me encantó aquello tú.

Tras ello vendría el oír toda esa música que había empezado a revolucionar el panorama de la música en España, grupos como Secretos, Radio Futura, Gabinete… unos mas y otros menos, pero de ellos estaban llenas mis TDK de 90 que me iba grabando de la radio y de los casettes –pronúnciese casetes tal cual- que me iban dejando mis amigos. Lo de comprar música en mi tierna adolescencia era algo como bastante jodido, y yo no me puedo quejar, ya que mi padre me compraba algún que otro casette de vez en cuando, que bastante hacía. Mis primeras palabras en inglés quitando las irremediables “The End” o “Wanted” las aprendía con el Thriller de Michael Jackson y con el LP “Eye in the sky” de Alan Parsons, porque, eso sí, lo mejor de los originales era que venían las letras y así me aprendía antes las canciones para poder cantarlas. Y como esos pues también estaban Queen con sus “Works” y “A Kind of Magic”, estaba Police, el Joshua Tree de U2, y por supuesto, siempre siempre, han estado los
Beatles.


Pero el tiempo pasó y llegaron los 90 y con estos años llegó la crisis, la mayoría de grupos que me gustaban desaparecían, los nuevos que iban saliendo no terminaban de engancharme. El último de la Fila estaba en lo mas alto y no terminaba de llegarme, no sé, cuestión de feeling será... El caso es que así pasé el tiempo sin oír nada nuevo, hasta que descubrí a Ramón Trecet en Diálogos 3. Me descubrió como él mismo decía “otras músicas”, otra forma de hacer música. Otros sonidos totalmente novedosos que me encantaron y que me hicieron descubrir maravillas tanto en el new age como en la música celta. Gracias a él descubrí uno de los mejores discos que he oído en mi vida, “The White Horse Sessions” de Nightnoise. Un monumental recopilatorio grabado en vivo que aún llevo siempre en el coche a pesar de las innumerables veces que lo he oído. Así como también descubrir la belleza hecha voz encarnada en Loreena McKennitt, que tanto me emocionó cuando su voz llenó el auditorio de Murcia y yo solo podía no escuchar, sino sentir, en el plano mas amplio de la palabra sentir.

Sin embargo, había algo que siempre había estado ahí, una música que habría de conquistarme con el tiempo, sin prisa pero sin pausa, cada día que ha pasado me ha ido llenando mas y mas, tanto es así que hoy día quizá mas del 80% (y me quedo corto) de música que escucho es ésta. Y no es mas que la música creada por y para el cine. Las Bandas Sonoras de Películas.

Pongámonos en situación. Yo tenía 8 años y mi padre me llevó al cine en Murcia a ver Superman. El cartel rezaba “Usted creerá que un hombre puede volar”. En los primeros segundos y tras leerse sobre fondo negro “Junio 1938” vemos un cómic en blanco y negro con legras grandes “Action Comics” un niño nos lee el principio del mismo mientras vemos el dibujo de la cúpula del Daily Planet rematada con una esfera iluminada y sobre la que rota el nombre del periódico. Vamos hacia ella volando y al fondo nos encontramos la luna, que sobrepasamos dando comienzo a un viaje de años luz que nosotros haremos en 4 minutos hasta llegar a un
Krypton agonizante. En esos escasos 5 minutos y mientras vamos volando por los títulos de crédito mientras se deshacen en el espacio escuchamos la fanfarria de Superman con su interludio romántico unido –Can you read my mind- y entonces, cuando te has venido a dar cuenta. Ya está. Ha surgido la magia. Estamos en otro mundo. No en una sala de cine, yo tengo 8 años y estoy a años luz de la tierra, en otro planeta viendo una civilización avanzada a punto de extinguirse. La música de John Williams consigue que ya esté, que estemos allí, el cine Coy no existe (lamentablemente tampoco existe en la actualidad como tantos cines en las ciudades absorbidos por las multisalas de los centros comerciales), solo existe ese mundo en el que me he sumergido por las imágenes, y su música, siempre la música.

En la década de los 70 el jazz, la batería, las guitarras eléctricas empezaron a llenar las músicas de las películas, tanto como empezaron a hacerlos los sintetizadores, de hecho si Jerry Goldsmith no hubiera compuesto su espectacular “Ave Satani” para la Profecía en 1976, yo me hubiera quedado con la maravillosa partitura de Bill Conti (una de mis debilidades) para Rocky, que por lo menos se llevó un muy justo premio a la mejor película de ese año.

Pero en 1977 todo cambió. George Lucas aún se dejaba aconsejar, aún no le había crecido el ego como le creció al mismo ritmo que su papada y Steven Spielberg le recomendó que contará para el proyecto de su vida con John Williams, y a pesar de que las ideas de Lucas en principio apuntaban a una banda sonora electrónica y futurista, John Williams creó una partitura sinfónica con una fanfarria que para la historia queda y que marcó el devenir de los siguientes años.

A partir de ahí la música sinfónica explota y triunfa de forma rotunda en el cine, con excepciones como la creación de Vangelis para Blade Runner, surgiendo con mas ímpetu si cabe las figuras de grandes nombres como Jerry Goldsmith, James Horner, Basil Poledouris, John Barry o Ennio Morricone.

Son muchos, muchos los videos que se me ocurre poner, muchos los pequeños fragmentos que querría destacar, tanto en audio como en video, pero al que le guste el cine, y le guste la música, a la fuerza, repito, a la fuerza tiene que disfrutar con este montaje-homenaje con rima en “aje” que montó y dirigió el mismo John Williams para la gala de los Óscars de 2002.

martes, 14 de julio de 2009

1962 fue un gran año


"Atticus Finch no hacía nada que pudiera despertar la admiración de nadie: no cazaba, no jugaba al póker, no pescaba, no bebía, no fumaba... Se sentaba y leía.”

Toda la vida me la he pasado oyendo que el libro es mejor que la película… Y no estoy de acuerdo, hay libros que como libros están bien pero que cuando se han adaptado al cine se han convertido en obras maestras, pues bien, “Matar un Ruiseñor” es una de éstas.

Harper Lee nació en Alabama a mediados de los años veinte. Su niñez por tanto, estuvo marcada por la Gran Depresión tras el crack de la bolsa del 29. El hecho de criarse en un pequeño pueblo del profundo sur americano, donde las diferencias raciales estaban a la orden del día y donde los negros (lo siento, la palabra afroamericano no la termino de entender) no tenían prácticamente derecho alguno marcó el devenir de su novela. Ignoro como fue la vida, obra y milagros de esta señora aunque tras haber leído el libro y haber visto la peli no mas de 10 veces, y a sabiendas del amplio contenido autobiográfico que la propia escritoria utiliza me hago mas o menos una idea.
El caso es que en 1960 publicó una novela. Su única novela. Con la consecuencia de ganar el prestigioso premio pullitzer al año siguiente y que los derechos fueran adquiridos por los estudios Universal para el rodaje de la versión cinematográfica.

Curiosamente, un director nacido en el Bronx y que nada tenía que ver con el profundo sur creó su mejor obra. Robert Mulligan tras leer el libro y quedar entusiasmado con la idea, contó para el proyecto con Gregory Peck para el papel de Atticus Finch (apellido de soltera de la madre de Harper Lee). Y para la deliciosa banda sonora con un Elmer Bernstein quizás en el mejor momento de su carrera, a pesar de las obras que nos ha dejado después, pero eso será en otro post, no quiero enrollarme demasiado.

No voy a decir de qué va el libro (o peli), el libro está bastante bien, pero la película es una obra maestra de principio a fin. Robert Mulligan nunca voló tan alto a pesar de las magníficas “Verano del 42” y “El próximo año a la misma hora”. Gregory Peck hizo el papel de su vida, lo cual es mucho decir. Si alguien no la ha visto, ya está tardando en hacerlo. Hay cosas en esta vida que uno no se puede perder y ver esta maravilla es una de ellas.

A pesar de todo, quedó segunda en la carrera por los oscars de ese año, pero es que 1962 fue un gran año. Pocas veces en la historia del cine se han juntado títulos del calibre de “Lawrence de Arabia” (la muy justa ganadora ese año). “Días de vino y rosas”, “El hombre de Alcatraz”, “El motín de la Bounty”, “Dulce pájaro de juventud” o “El día mas largo”. Además de eso, los Beatles grabaron su primer single (Love me do) y Wilt Chamberlain metió 100 puntos el 2 de marzo. Vamos, que como digo, 1962 fue un buen año

Nota: A pesar de mi costumbre de enlazar con la Wikipedia, por su sencillez para todo el mundo, cuando se trata de cine, no hay mejor fuente que www.imdb.com, o sea Internet Movie DataBase, o Base de Datos de Películas en Internet.