viernes, 22 de enero de 2010

El método Fosbury




Dick Fósbury, Método Fósbury, Estilo Fósbury... o simplemente Fósbury...
¿Os suena ese nombre? A pesar de haberle puesto tilde cometiendo un disparate con el nombre inglés habrá a quien le suene y a quien no. Al fin y al cabo hace ya año y medio de la olimpiada y hay cosas que se van olvidando.
>Dick Fosbury (ya sin tilde) fue un atleta educado en la universidad de Oregon que se le ocurrió que quizá no todo estaba dicho, no todo estaba explicado y que había otras formas de descubrir el mundo que nos rodea. Al igual que Robin Williams se sube encima de la mesa para ver el aula desde otra perspectiva, a Fosbury se le ocurrió que quizá podría cambiar la forma de ejecutar su salto de altura.
No pretendió crear un estilo, no pretendió exportar al mundo su descubrimiento, sencillamente él descubrió que la manera mas eficiente que tenía de salvar el listón en el salto de altura, era describir una trayectoria curva que le situara casi de lado, impulsarse con una pierna elevando el brazo mas cercano al listón y cuando su centro de gravedad, con el cuerpo ya de espaldas, alcanzara su punto mas alto, elevar su tren inferior y caer de espaldas.

Hoy día nos parece normal y a ningún atleta del mundo se le ocurre practicar el salto de altura de otra forma. Sin embargo Fosbury fue el primero y gracias a su revolucionario método ganó el oro olímpico en las olimpiadas de Bob Beamon, del Black Power y por supuesto, de Fosbury, allá por 1968.

Veamos el siguiente video antes de seguir...

Fan does not recognize John Stockton?

NBA on MySpace | MySpace Video



Saltamos a 1992, una joven familia americana pasea por las ramblas sin que la gran mayoría de los viandantes que se cruzan con ellos reconozcan al marido. Con una pinta de chico bueno, delgado y cara de empleado de correos, de banca o de pasante, pocos de los que se cruzan con él pueden pensar que ese chico blanco de metro ochenta y poco es, posiblemente (insisto, posiblemente) el mejor jugador del mundo en su puesto.
Al igual que Fosbury, John Sockton cambió de forma silenciosa la forma de muchos jugadores a la hora de ejecutar una de las acciones mas propias y distintivas de nuestro deporte, el bote.
John Stockton vino al mundo en el draft de 1984, de carácter reservado y de firmes convicciones religiosas, no conoció la tituralidad hasta su cuarta temporada en los Jazz, donde empezó a formar pareja con uno de los mejores cuatros que ha dado el baloncesto y donde ambos se convertirían con el tiempo en el sinónimo mas parecido que existe de Pick-and-Roll.
Su forma de botar era diferente, distinta, extraña, y ahora sabemos que esa forma, era la mejor. Y no es fácil. Hasta su llegada hasta los mejores dribadlores del mundo flexionaban un poco las piernas para ejecutar el bote, bajaban el tronco acercando la mano al suelo y ejecutaban un bote corto y rápido interponiendo su mano o su cuerpo con el defensor. Sin embargo el joven Stockton se atrevía a correr de forma erguida, espalda recta, cabeza hacia arriba, bote fuerte contra el suelo y acompañaba con la mano por encima de balón hasta que este llegaba a la altura de su hombro, con el bote alejado de su centro de gravedad, le permitía alejarse o distanciarse de su defensor sin tener casi que cambiar la frecuencia de su bote, así conseguía cosas hasta ahora imposibles, como que el defensor se tuviera que preguntar donde defendía mas, sin el cuerpo o en el balón, ya que la distancia entre ambos se había incrementado exponencialmente, u otras cuestiones como la disociación entre la cadencia del bote y los pasos que iba dando mientras botaba. Además de que el hecho de que el balón estuviera en contacto con su mano tanto y tanto tiempo durante el dribling le permitía que para dar un paso no tuviera que "esperar" a coger el balón ya que pasar del momento del "bote" al momento del "pase" era automático y en el mismo movimiento.
Hoy día solo hay que tener ojos para ver como los mejores jugadores del mundo intentan dominar este difícil arte de ejecutar el bote, a sabiendas de la inmensa cantidad de posibilidades que se abrieron al insistir en esta forma de hacer las cosas. Con el tiempo hemos visto que dicho bote alto ha permitido incluso a los pivots ejecutar con mas equilibrio, agresividad y precisión sus movimientos y al igual que Fosbury, el bote alto o bote Stockton se enseña y se practica y tenemos la suerte de poder tener uno de los mejores ejecutadores -si es que existe esta palabra- en España en la figura de Jose Calderón.
Con los años, John Stockton ha pasado a la historia como uno de los mejores bases que ha dado el baloncesto, su record de asistencias será muy, muy difícil que alguien lo supere en el futuro, pero si alguna vez se supera, su legado siempre permanecerá.
Por eso, un día estaremos en la cancha entrenando a chavales y veremos como entrenamiento tras entrenamiento, lucha tras lucha, dedicación y esfuerzo, uno de nuestros chavales cogerá el balón bajo su canasta, correrá hacia la contraria y dejará una bandeja y en el trayecto solo habrá necesitado tres botes. Posiblemente ese día yo me acuerde de Stockton... e incluso de Fosbury

martes, 12 de enero de 2010

Si hablé del artículo 33, como no del 25


Springfield, Massachusetts, USA, diciembre de 1891. A unos escasos 150 kilómetros de Boston, un joven profesor, James Naismith, inventa un juego para sus alumnos que se pueda jugar en una pista cerrada. En una especie de gimnasio-granero-oquéseyo, y tras una breve gestación de unas dos semanas, propone dos cestas de coger melocotones, colocadas en el altillo del granero a 10 pies de altura (exactamente 304,8 centímetros). Añade dos equipos de 9 (sí de 9) jugadores, y unas escasas 13 reglas para introducir el balón en las cestas...
A partir de ahí y desde entonces la cosa se complica, a España no llega hasta 30 años después, introducido por el padre escolapio Eusebio Millán, el cual había estado diez años como misionero en Cuba, donde conoció este deporte introducido en la isla por los soldados que la invadieron a principios de siglo XX.

Pero claro, que a mí me guste la historia no supone que tenga que dar la vara a los demás, así que trataré de ir al meollo de la cuestión.

Es sabido por todo aquel con quien hablo de baloncesto mi fuerte oposición a cómo está redactado el artículo 25 de nuestro querido reglamento de baloncesto, al cual solemos maltratar entrenadores, jugadores y árbitros. No voy a entrar ahora a desmenuzar cada detalle que permitirían a jugador por ejemplo dejar de botar, cayendo en un tiempo, fintar un tiro, y cuando salte el defensor, dar un paso con el pie izquierdo, levantar el pie de pivote, (Sí he dicho levantar) es decir, el pie derecho, y apoyándose en ese pie izquierdo dar un salto hacia delante y hacia arriba que le impulsara lejos, pero muy lejos de donde dejó de botar... Pero hombre de dios!!! Todo el mundo sabe que eso son pasos!!!! Pues no! Categóricamente no lo son. El reglamente es tajante y claro, es algo que está totalmente permitido y que podría hacerse y demostrarse y con el reglamente en la mano podríamos hacerlo y nadie podría impedirlo.
Sin embargo, ese mismo artículo 25 invalida la mayoría de entradas normalitas a canasta. Ya sabeis, voy corriendo botando el balón, lo cojo, derecha, izquierda y bandejita... no pasa nada verdad? Pues no. En el 80% de las veces, estaríamos cometiendo pasos. Y lo estaríamos cometiendo porque el artículo 25 está claro en su concepción, y viene a decir que si nos hacemos con el control del balón tras agotar el dribling, en ese momento el pie que tenemos en el suelo es nuestro pie de pivote y por tanto quedaría invalidada la antaño famosa "cuenta de dos" que permitía enseñar a los chavales diciendo "uno, dos, arriba...".

Esta barbaridad, esta tropelía, este atentado contra la lógica, y sobre todo, contra el espíritu mismo del juego ha sido decidida por esas cabezas pensantes de la FIBA sin darse cuenta de que lo que redactaron en su momento invalida acciones naturales del baloncesto tales como el reverso, el traspiés, y hasta la mayoría de entradas a canasta.

Pongamos otro ejemplo: ¿Cuántas veces hemos visto a un pivot coger un rebote, dar un fuerte bote en el suelo con ambas manos para poder ganar un par de centímetros y dar así un par de pasos para acercarse a canasta, a su defensor, o en definitiva buscar su mejor opción? Yo mismo contesto ya que estoy solo, pues en cada partido desde luego unas cuantas... Pues bien, eso es totalmente ilegal. Sí, es ilegal puesto que en la recepción del bote y en el momento de hacerse con el control del balón, el jugador aún no le ha dado tiempo de mover ninguno de sus pies, con lo cual se hace con el control del balón y mueve los pies sin que pase nada. Y desde luego nada debe pasar y gracias que no se pita, encima faltaría que se aplicara...

La cuestión es que gracias a esa redacción de la regla, estás jugando un partido, tu jugador ejecuta un reverso, te pitan pasos y te tienes que callar, de hecho yo soy el primero que entiende que son pasos porque así lo dice la regla. El problema es que esa regla está mal escrita, mal estructurada, mal redactada y aprobada por un conjunto de ineptos e inútiles de culos anquilosados en sus respectivos sillones de cuero que se encantan a sí mismos, y nos joden a todos los entrenadores de formación. Tan claro como lo estoy contando.

Yo estoy totalmente a favor de una regla de los pasos que permita una serie de movimientos naturales, inherentes al espíritu con el que se creó este juego, que permitan a los jugadores desarrollarse, divertirse y competir dentro de un marco estructurado e igual para todos, y me encantaría ser tan sabio como para tener una solución, pero ni tengo la solución ni mucho menos soy tan sabio. Se me ocurre desde hace tiempo que la "cuenta de dos" bien estructurada, redactada y restringida daría un paso de gigante en este atentado contra el baloncesto llamado artículo 25. Pero habría que saberla escribir bien y respetar con mucho cuidado lo que son los pasos de un jugador en carrera con el concepto del pie de pivote. No creo que ambos cason sean incompatibles aunque yo no sepa casarlos, pero por mas que pienso, y de verdad que pienso, es lo único que se me ocurre. Ojalá pudiera, pero claro a mí no me corresponde hacerlo, no?

Pero haceros una pregunta... queréis que esto
http://www.jgbasket.com/multimedia/20040724_tiro_tras_reverso_bomba.html
sean pasos????
Porque os puedo asegurar que reglamento en mano, y conste que lo siento, LO SON!

Y ya que estamos y para bajar un poco el tono, dadle al play que vais a ver uno de los casos de pasos mas escandalosos que jamás he visto


lunes, 26 de octubre de 2009

Salíendome del tiesto

La verdad es que aunque suene un poco raro tengo sentimientos encontrados con la nueva ley del aborto. Yo soy abortista por la sencilla razón de que considero que una persona debe decidir cuando y en qué circunstancias quiere ser padre. Pero al mismo tiempo soy una persona bastante liberal en el sentido propio de la palabra derivada, es decir, la libertad.
Sin embargo, la libertad debe llevar consigo una responsabilidad. Responsabilidad implícita en aquellla frase hecha que reza que mi libertad termina donde empieza la del prójimo. De tal forma, yo no soy libre de tocar el piano en mi casa (sin los auriculares) a las tres de la mañana, porque mi familia y vecinos no serían libres de dormir. Tan fácil, claro y explícito como eso mismo es entender que una cosa es liberalizar determinados aspectos que la sociedad demanda por iniciativa propia, por evolución, por costumbres adquiridas o por lo que sea, y otra misma es entender que todo no puede ser el Coño de la Bernarda.
Desde la última ley del aborto se ha estado abortando con cierta impunidad, los partidos políticos lo sabían y tal y como la sociedad demandaba era preciso reformar la Ley del Aborto, era preciso ampliar determinados plazos, y era preciso ampliar determinados supuestos. Si por un casual, pese a tomar las consabidas precauciones, mi mujer quedara embarazada, tengo claro que ambos abogaríamos por el aborto. No queremos tener mas hijos, es nuestra decisión y quiero ser libre de poder tomarla. Eso sí, desde el momento de saberlo, en el cual como mucho y exagerando, el feto podría tener unas seis semanas -y ya es exagerar- La decisión la tomaríamos lo más rápido posible porque entre otras cosas, cuanto antes se aborta mucho mejor, las consecuencias de un aborto van creciendo exponencialmente conforme el feto avanza en su desarrollo y por tanto, el carácter invasivo de la operación se ve mermado acortando lo mas rápido posible los plazos. Yo estoy a favor de que exista esa ley que expongo. Sin embargo, yo no soy legislador, médico, abogado, político, ni tengo ninguna responsabilidad alguna excepto la de votar cuando hay elecciones. Responsabilidad que siempre ejerzo y si no estoy de acuerdo en nada, pues voto en blanco, pero renunciar a ejercer mi derecho? Jamás! No quisiera pensar siquiera en la posibilidad de que se me negara el derecho al voto y vivir en una dictadura, escalofríos me entran de pensarlo...
El problema lo tengo ahora porque no estoy de acuerdo con la opinión del Partido Popular, que a sabiendas de que buena parte de sus votos vienen de un electorado conservador y cristiano ha olvidado que muchos le hemos votado cuando enarbolaba la bandera de un partido liberal y centrista. Lo que yo quiero de dicho partido es que si no está de acuerdo con dicha ley que se atreva a proponer otra, que no se apoye en la iglesia ni en asociaciones cristianas y conservadores, y que abogue por la práctica de un aborto libre y responsable, definido, enmarcado, legislado y explicado. Y esa explicación, yo no la encuentro.
El otro problema lo tengo porque esta ley, ni mucho menos refleja a mi entender la demanda de la sociedad, su demanda de LIBERTAD, estableciendo la discusión de si la norma regula la libertad o que esto sea -otra vez- el Coño de la Bernarda. Despenalizando todo tipo de casos y haciendo que un menor de edad, no necesite contar con los padres para abortar, cuando en todo caso, lo que supone un embarazo en esas edades es ante todo una tragedia, en la que mas vale que cuentes con el apoyo de la familia, porque si no es así, estás jodido, pero jodido lo tengas, o no.
Una de la cosas que mas pena me da es que a lo largo de este periodo en que empieza a fraguarse la ley, es decir, en el momento en que la prensa empieza a hablar de eso, ya será difícil encontrar opiniones razonadas fuera del contexto de la afinidad política de cada uno, encontrándome con la sorpresa de que personas inteligentes, cultas y preparadas argumentan en los mismos términos en los que yo ya he oído argumentar a los dirigentes del partido al cual le son afines, y eso es muy triste. Yo no estoy de acuerdo en lo que propone la actual ley, pero ni mucho menos estoy de acuerdo en las alternativas propuestas por el partido popular porque aún no me han dicho cuales son. Tan solo que si es un ser vivo pero no humano, que sin un feto de x semanas es esto o lo otro. Así, es muy difícil no desesperarse y acabar pensando que no se sabe cual es mas tonto de los dos, el que arrojó la piedra, o el que dijo que la arrojara. En todo caso, mi postura está a años luz de ambos.
Por cierto, y una última reflexión, si por ahí alguien piensa que para ser ministro hace falta algo de preparación, experiencia y curriculo, que se olvide de eso. Las condiciones para ello son otras totalmente diferentes. Y cuidado, lo digo también por el PP, me encantaría ver la cantidad de consejeros o concejales del partido popular cuyos méritos para el cargo son tan meritorios como los de la ministra Aído

sábado, 17 de octubre de 2009

Hoy es un día para estar alegres





Hoy es un día para estar alegres. No sé si deportivamente habrá pasado algo de relevancia, entendiendo que la relevancia sea algo que tenga importancia para mí. Y la verdad no se me ocurre nada, así a bote pronto que Rafa juega la semifinal del master de Shangai, pero tampoco es para tanto.
Hoy estoy contento de saber que durante unos cuantos años, tuve la suerte de poder escuchar, contemplar, aprender y sobre todo, disfrutar con Andrés Montes.
No puedo evitar acordarme hoy de la impresión que tuve la primera vez que le ví, presentando en Canal+ un partido de baloncesto al lado de Santiago Segurola. En teoría -y digo en teoría porque la práctica suele ser mas bonita que la teoría- Andrés narraba y Segurola se encargaría de los comentarios, sin embargo Andrés no era un narrador al uso y no podía soportarlo. Yo estaba acostumbrado o bien a Pedro Barthe, o bien a Ramón Trecet, cada uno en su estilo y cada uno con sus filias y fobias. Pero esto me parecía iniguantable. Me parecía que estaba narrando como si estuviera en la radio, gritaba, gesticulaba, le llamaba a la gente con motes, empezaba a divagar en cualquier momento de comida, de música o lo que es peor, ¡de fútbol!!!
Sin embargo en una entrevista a Segurola, éste aseguró que el verdadero experto en baloncesto era Andrés. Aquello me sorprendió, francamente, me pareció que este tió con pinta de conguito y pajarita en ristre tuviera el mas mínimo criterio... joder! Qué equivocado estaba..
Pasaron los años y aprendí que Andrés Montes no solo era el mejor comentarista de baloncesto que yo jamás había oído sino que su conocimiento del baloncesto era no solo bastante profundo sino que además su sentido común, sus reflexiones estaban cargadas de una gran inteligencia y sentido común. Ya se sabe que cuando el payaso se pone triste, se pone triste y que cuando se pone serio, se pone mas serio. De tal forma, al igual que un payaso como Javier Fesser nos regalara "Camino" hace unos meses. Andrés Montes nos regaló cientos, quizá miles de momentos, de mates, de triples, de expresiones, de tiki-taka, de otra forma de ver el deporte, de narrar el deporte haciendo hincapié en lo que mas nos gusta del deporte por encima de la táctica, la técnica y estrategias varias. La emoción, el sentimiento, esa es la clave de su narración, la clave de muchas cosas en esta vida, la clave de convertir tantos momentos en momentos únicos que siempre quedarán grabados en mis miopes retinas y en mis discos multimedia.
Supongo que a lo largo del día de hoy, se escribirán muchos, muchos artículos sobre la figura de Andrés Montes. Seguro que muchos escriben sobre sus comienzos, su estilo, sus formas, el haber formado la mejor pareja de comentaristas del deporte junto con Antoni Daimiel. Se hablará y se escribirá mucho en un día, quizás dos, y luego se olvidará, una de las máximas del periodismo es que el notición de hoy que ocupa todos los titulares será con lo que se envuelva el bocadillo el día de mañana. La vida sigue y a todos los que aún estamos vivos nos queda continuar el show. Yo no tengo ni idea de cuando empezó, de su vida obra y milagros, francamente, no me interesa lo más mínimo, solo me interesa lo que yo he podido vivir mientras le escuchaba y eso ha sido mucho, pero mucho.
Por eso estoy contento hoy, por saber que he tenido el privilegio, la suerte, y el honor de haberlo disfrutado durante todos estos años, años en que mi vida seguía, años en los que he entrenado, me he casado, he tenido un hijo que está aquí a mi lado viendo el Disney Channel, he jugado a la pocha y he hecho muchas cosas, y mientras las hacía, de vez en cuando me sentaba frente a la tele y me dejaba llevar de las manos de Andrés hacia el baloncesto, la emoción, el sentimiento y la sensación de saber que esto que estaba pasando era único y que había que disfrutarlo, al fin y al cabo, la vida puede ser maravillosa.
Y si dudais de esta afirmación, dadle al play ahí abajo y vereis

lunes, 21 de septiembre de 2009

Y esta explicación os la voy a dar...


Hace 10 años no había blogs, la web 2.0 era algo que estaba por venir. Internet me parecía la rehostia por todo lo que me permitía en cuanto a recoger información, e interactuar con otros internautas (palabreja que ya no se usa porque todo el mundo ya usa internet). Pero esa interacción estaba limitada al correo electrónico y poco mas. En ese “poco mas” había algo llamado las “news” que para entendernos eran algo así como los foros hoy día.
El Napster aún tardaría un año o así en hacer su aparición y cosas como el p2p aún nos sonaban a chino, o prácticamente no existían. Yo escribía en esas news de baloncesto todas las semanas, a lo mejor no tenía mucho que decir, pero sí tenía muchas ganas de decir algo. Así que tras el triunfo de España en el mundial junior, escribí un pequeño artículo llamado “Dásela al negro chico”. En el mismo hablaba de la revolución que el baloncesto español debía llevar a cabo si no queríamos que esta generación acabara perdiéndose. Básicamente ponía el ejemplo de un chico, un tal Juan Carlos Navarro, que ese año se incorporaría a la plantilla del Barça ya como senior y contaba como en un hipotético entrenamiento de pretemporada, el chico en cuestión salía de un bloqueo y tras recibir el balón, fintaba, penetraba y anotaba con pasmosa facilidad. El supuesto entrenador paraba y le decía que sí, que vale, que estaba bien, pero que esa no era la idea del sistema, sino que tenía que esperar, ver el bloqueo indirecto del poste del lado débil para que el negro recibiera ya que así penetrábamos el balón y etc etc... Venía a contar como los equipos tienen que apostar por los nuevos fichajes que presentan en rueda de prensa a bombo y platillo y cuya amortización debe llegar lo antes posible en forma de puntos, rebotes, asistencias o lo que sea que toque, antes que contar con el junior de turno, por muy bueno que sea, total, el chico es de la cantera, está formándose y todo ese rollo... Cuidado! No digo que esto no tenga que ser cierto en parte, pero también decía y digo que si tienes un pura sangre, no puedes ponerlo a tirar de un carro.

Yo confiaba en que con el tiempo, aquel chico tendría la oportunidad de demostrar su clase, su valía, su juego, y con él, buena parte de sus compañeros que nos habían maravillado en esa final contra Estados Unidos en aquel “cercano” ahora, verano del 99.
¡Qué equivocado estaba! 10 años después fíjate lo que han hecho esos chicos. Si es que siguen siendo igual, son un grupo de descarados, que no le tienen miedo a nada ni a nadie, que con un balón en las manos son capaces de cualquier cosa... pero de cualquier cosa. Son la Ñ, son la caña de España, son la rehostia en verso y cantada en falsete.
Supongo que en esos primeros entrenamientos, Navarro y compañía acabaron por darle algunos balones al negro de turno, y que otros se lo jugaron ellos. Supongo que algunos de ellos no llegaron a donde se esperaban y que otros han llegado mucho, pero mucho, pero muchísimo mas lejos de lo que jamás habíamos soñado que llegarían.
De todos modos, el pasado ha pasado y el futuro pues ya llegará, pero el presente acojonante de hoy es para disfrutarlo y para no pensar mas allá. Sencillamente reír y disfrutar sin mas, punto.
No voy a hablar de nadie en particular, pero si que hay alguien a quien debo una explicación y como decía el filósofo Isbert, como le debo una explicación, se la voy a dar:
Sergio hijo, ya he dicho antes que no se puede poner a un pura sangre a tirar de una carreta. No se le pueden poner puertas al monte. Si coges a un halcón y lo encierras en una jaula, lo matas de pena y sabiendo que le dejarás volar solo de vez en cuando, terminará por perderlo todo. Equivocarse es humano pero rectificar es de sabios y tú has rectificado y eso te honra. Has desechado la zona, has desechado experimentos raros y absurdos, has desechado un par de sistemas que por su rigidez nos enclaustraban, has desechado rotaciones rapidísimas y absurdas que no conducían a nada. Es posible que tu dirección no haya sido perfecta y todo en esta vida es criticable, pero has demostrado que un buen entrenador debe aprender de sus errores, corregirlos y enmendarlos, y eso sí que lo has conseguido. Cuando has abierto las puertas, derribado muros y soltado a los perros, éstos han acabado por morder -y de qué forma- así que solo tengo que decirte que por mi parte, Chapeau!

Nota: Espero que lo de “negro” se sepa entender, hasta ahí podríamos llegar...

jueves, 17 de septiembre de 2009

Mecagonlalechemerche!

“¿De qué equipo soy?”. “¿Yo?... de España". Vale, que me he quedado agusto, que de España somos todos (o casi), que la pregunta debería ser contestada con un “soy del madrid”, o del barça, o si tengo vena masoca del atleti, los hay del Bilbao y alguno que otro conozco incluso del Depor o de la Real. Pero es que a mí no me gusta el fútbol, no puedo evitarlo, normalmente veo como mucho un par de partidos al año y casi nunca enteros, no es algo que me atrape y de hecho es que ni siquiera lo entiendo. Y tampoco se trata de ser radical, yo ví la Eurocopa de España y grité los goles de Villa, Torres o Cesc como el que mas, pero porque era España y una cosa es que no me guste el fútbol y otra que no me guste el deporte. Me encantan las olimpiadas, los mundiales de atletismo, y sobre todo el tenis, quizá fué el deporte que mas me gustaba desde pequeñito.
Lo que pasa es que en mi camino se cruzó el basket y desde el primer momento me enganchó para siempre y al lado del baloncesto nada se puede comparar. Joder! Amo este deporte que me hace perder horas de sueño, que me quita la paz y me da los nervios. Con sus alegrías y sus miserias es como algo que llevo pegado y de lo que no quiero deshacerme. Y claro, si me preguntan de qué equipo soy, pues tengo que responder que de España... y de los Lakers, no es culpa mía, la primera vez que ví jugar a Magic no podía ni creerme que se pudiera jugar al baloncesto de esa forma, y eso que enfrente estaban los maravillosos Celtics, pero los Lakers enganchaban, tan rápidos, tan ágiles, con ese Kareem al que muchos consideraban el mejor jugador de la historia por aquella época. Tan negros ellos y con un blanquito que se dedicaba a repatir cera escudado en su melena y en sus gafas de concha negras y que tenía nombre de conejito(s).
De hecho, fuí de los Lakers incluso antes de ser de España, vale que el equipo estaba ahí, pero claro, como ganaban tan poco costaba aficionarse, y no fué hasta entrados los 90 cuando mi amor por la selección de pronto floreció, aún no sé porqué. Supongo que por la rabia de ver a la “generación maldita” del basket arrastrarse en campeonatos de todo tipo entrenados por caciques que de ésto solo sabían decir cosas como “cerramos el rebote” o lo que es peor “echarle huevos”... no me jodas rafa...
Tiempo habrá para ver que pasa hoy, o que pasará entre hoy y el domingo. Lo que sí tengo claro es que por mucho que me digan “joder Jose! No puede depender tu humor de como juegue España” y sepa que tienen razón. Pues sí, depende, ya sé que hay otras cosas en el mundo mas importantes, pero en cuanto a lo que a mí respecta, debo de ser así de gilipollas, me importa, me afecta, me eleva o me hunde, es así de claro. Yo me reía del compañero de BUP que lloraba cuando perdía el barça, y ahora... joder! (¿Cuantas veces he puesto joder?) Me pasa a mí... Mecagonlalechemerche!

lunes, 27 de julio de 2009

Desaguisado Remediable

Le echamos la culpa a sus agentes. Nos (le) vendieron la moto de que estaría fijo entre los 3 primeros, incluso mas cerca del nº2 que del nº3. La historia estaba escrita antes incluso que se produjera. Y como buenos cazurros, nos la creímos. Luego, cuando llegan los acontecimientos y no se ajustan al guión nos quedamos pasmados, no lo entendemos y es que es algo muy fácil de comprender si nos detenemos a pensar un poco. Es tan fácil como comprender que ya dábamos por hecho todo lo que iba a pasar y hasta que las cosas no pasan, no pasan y punto.
La cronología es sencilla. A lo largo de toda la temporada se especula con que si Ricky se apuntará al draft –recordemos que no tiene porque hacerlo puesto que puede esperar un año mas sin problema alguno-. Al final decide apuntarse y nos cuentan la película, a saber, Ricky se apunta al draft, queda segundo (o como muy tarde tercero), con el contrato que se le garantiza tiene para pagar la claúsula y se va a la NBA. Ese era el cuento contado en pocas lineas, el problema surge cuando es elegido 5º y encima por Minnesota y entonces ni quiere ir a los Wolves ni puede pagar la claúsula.
A partir de ahí los acontecimientos explotan, que si no quiero ir, que a este equipo no, que se interpone una demanda a la Penya, y mil cosas mas que no quiero ni acordarme y que han conseguido lo que jamás se debió conseguir, que ahora Ricky haya quedado como un gilipollas malcriado. A ver, lo voy a repetir, para que quede claro, ha quedado como un gilipollas malcriado. Y no me vale la excusa de sus agentes y pollas en vinagre!!! Un abogado no interpone una demanda si su cliente no lo autoriza, así de claro. Y no me vale (otra vez) que luego se retire dicha demanda, el mal ya está hecho. La imagen de Ricky Rubio flipando con un amiguete en el pabellón para luego irse al McDonalds ya no mola tanto. Se ha cargado la imagen con la que los niños podían identificarse. Él era el niño entre hombres iluminado por su genialidad, su defensa, su desparpajo e imaginación, iba a ser el nuevo Pete Maravich, y ahora ha quedado a la altura del betún.

Espero que este desaguisado se arregle, porque Ricky tiene una cosa muy buena y es que su pinta es magnífica, tiene cara de bueno y cuando lo ves hablar te convence y te cae bien, pese a lo que hayas leído. Pues entonces, nene, dedícate a jugar, a ser humilde, a aprender de los monstruos que tienes al lado este verano como Pau, Navarro, Jorge o Rudy.
Dedícate a entrenar con ansia de mejorar, dedícate a formarte como persona de manera paralela a como lo hagas como jugador. Y sobre todo no acuses de algo a quien no te ha puesto una pistola en la cabeza para que firmes un contrato, con unas condiciones y con una claúsula que tú mismo has firmado. Si lo firmaste y estuviste de acuerdo entonces, apechuga, sé un hombre, no lloriquees y espera un año. Tras un año se negocia un acuerdo amistoso, se da el salto, se paga una parte y hala! A cruzar el charco y a tratar de demostrar que eres tan bueno como Navarro, Raúl, Rudy o Marc, si es que eres capaz de demostrarlo, que aún no has llegado a ese nivel.
Mi deseo es que llegues a ese nivel, que hagas que esté orgulloso de lo que puedes representar para el baloncesto, como cada año mi orgullo, pasión y admiración por Pau crece hasta no sé donde ya… Y que esta inmensa gilipollez que has organizado este verano no sea mas que un borrón en una carrera que ojalá sea –y cito al maestro Trecet- “Realmente esplendorosa”.