lunes, 13 de diciembre de 2010

Triple Post Offense. Los 7 Principios

Sí, no son los 7 magníficos, la magnífica película del magnífico John Sturges, con unas magníficas interpretaciones de Yul Briner, Steve McQueen, Eli Wallach, Charles Bronson, James Coburn, y unos cuantos ectéteras. Y para mas inri, con la magnífica banda sonora de Elmer Bernstein. Me quedarían unas cuantas escenas magníficas, pero como considero que la palabra "magnífico" ya la he usado unas cuantas veces, lo dejaré aquí.
Aunque antes, no puedo resistirme a recomendar unas cuantas pelis de John Sturges, que considero imprescindibles, cada una en lo suyo. A saber:
- Los 7 Magníficos (había dicho esta ya?)
- La Gran Evasión
- El Viejo y el Mar
- Duelo de Titanes
- Conspiración de Silencio (Con un inmenso Spencer Tracy)
Y un montón mas de cuyo nombre no quiero (por puedo) acordarme ahora y que seguro recordaré en cuanto acabe de escribir. Debe ser que con la edad se me van produciendo cada vez mas fugas en mi corta cabecita.

Pues Tex Winter desarrolla al principio de su libro, sus 7 Principios capitales del baloncesto ofensivo. Éstos son:
1.- Penetrar la Defensa. Se debe introducir la bola dentro de la defensa. Para ello, la mejor forma de hacerlo es el contraataque, porque el baloncesto es un juego a toda la pista, que se desarrolla de linea de fondo a linea de fondo. El contraataque debe ser -siempre según Winter- la primera opción de todo sistema ofensivo. Si no es así, cuando el balón se introduce dentro del perímetro defensivo, la defensa está obligada a prestar atención a lo que ocurre dentro de sus filas. En ese momento la lectura del juego por parte de los jugadores sin balón, se hace vital.
Es fácil de entender si imaginamos un polígono cuyos vértices son los 5 jugadores en defensa. El dar un pase dentro del área de ese polígono, obligará a los defensores a prestar atención a lo que ocurre en algunos casos, a su espalda, con lo que los atacantes serán mas libres para ocupar espacios y posiciones, así como para que se produzcan los cortes.
2.- Espacio. TW Es un fanático de los espacios. La pista debe ser jugada ocupando el máximo de espacio, de forma que se dificulte la defensa de ayudas así como el trap. Los jugadores deben de estar a cierto espacio, aunque esta distancia varía a veces. En Junior sobre los 4 metros (medio metro arriba o abajo). En chicos jóvenes a partir de los 18-19 ya podemos hablar de unos 5 metros mas o menos. Con estos espacios, si la defensa intenta un trap, siempre habrá alguien abierto a quien pasar. Recordemos que el campo de juego mide 15 metros de ancho y es una pena no aprecharlos, no?
3.- Movimiento de Balón y Jugador. Los jugadores deben mover el balón y moverse ellos mismos, pero de acuerdo a un propósito, porque solo hay un balón para 5 jugadores lo cual deja un 80% de media de juego sin posesión individual del balón.
4.- Opciones para el que tiene la bola. Quien tiene el balón debe ser capaz de pasar a cualquiera de sus 4 compañeros, de ahí la importancia del movimiento continuo y de ocupar los espacios
5.- Rebote Ofensivo y Balance Defensivo. En todos los posibles lanzamientos debemos proveer una fuerte carga de rebote ofensivo así como un adecuado balance defensivo para evitar el contraataque.
6.- Llenar cualquier posición. Es decir, que el ataque debe ofrecer a cualquier jugador la oportunidad de ocupar cualquier posición en la pista, independientemente de su rol. Todas las posiciones deben ser intercambiables. Esta quimera en algunos casos que nos puede sonar un poco a la Naranja Mecánica, es ajustable con unas cuantas normas, para que en la medida de lo posible, los jugadores ocupen aquellas zonas o posiciones del sistema, en las cuales serán capaces de sacar una mayor ventaja.
7.- Usar el talento individual. En palabras de Winter, “toma ventaja con tu mejor jugador, siempre con el respeto y complicidad de sus compañeros. Michael me lo enseñó”.
En palabras sencillas, lo que viene a explicar Winter es que todo sistema siempre dependerá del talento en la ejecución de sus jugadores, y que el sistema se debe supeditar a los mismos, y nunca, repito, nunca, los jugadores al sistema.

¿Ha sido muy denso? Pues esto no ha hecho mas que empezar...
¡¡¡PLAY!!!

Triple Post Offense. Introducción

El triángulo ofensivo fue una innovación del sistema de ataque que Tex Winter aprendió como jugador bajo la disciplina de Sam Berry en la USC (University of Southern California), que es similar al usado muchos años por UCLA (Universidad de California Los Angeles)conocido como el High Post Offense. Tex, que pasó varios años como entrenador jefe en Kansas State y Marquette, antes de empezar su andadura en la NBA, donde recaló en 1985 como asistente de los Bulls que acababan de adquirir a un tal Michael Jordan, chaval el cual apuntaba maneras por aquellos años.
En 1989 Phil Jackson, campeón de la NBA con aquellos recordados Knicks del 73 tomó las riendas del equipo sustituyendo a Doug Collins. Phil, tras discutirlo con Winter, decidió empezar a adaptar algunos principios del sistema ideado y publicado en un libro (bastante caro por cierto) por Winter, en la temporada 1989-90. Terminando por implementarlo en su totalidad para la campaña 1990-91, temporada que marcó el inicio de la hegemonía de los Bulls y Michael Jordan en los años 90. Aquella temporada los Bulls se convirtieron en el 5º mejor ataque de la liga promediando 112’5 puntos por cada 100 posesiones de balón.
El entrenador Winter y Phil Jackson, no obstante tuvieron que convencer a Michael Jordan de la validez de su sistema, ya que éste veía que el bote de balón se minimizaba y que las posesiones, que en principio se alargarían le permitirían bajar su ritmo anotador con el consecuente desgaste en ataque para el equipo. Tex, en una conversación con MJ en un entrenamiento, simplememente le djo: “Michael, cuando te pasen la bola en el primer pase, cuenta despacio..0, 1, 2, y entonces suelta el primer pase, no te preocupes que la rotación te hará llegar numerosas bolas para que participes en el ataque y conseguiremos mejores promedios de anotación". Para un anotador puro como Jordan fue duro al principio aclimatarse, pero cuando lo hizo… todos conoceis el resto de la historia.

Nota: Aún me sorprendo cuando escucho de algunos jugadores decir que no conocen a Tex Winter.
Nota 2: Cuando le ofrecieron al hippie de tío Phil ser el entrenador jefe, cuenta que pensó montado en su moto que quizá debería cambiar de estilo, ser un poco mas ortodoxo, no salirse tanto de la norma y dejar sus teorías ZEN aparcadas un ratito. Tan absurdo fue ese pensamiento que el propio Jackson dice que mientras conducía se iba descojonando de pensar en la idea.
Nota 3: Los jugadores apodaban a Doug Collins "new day new play", porque obsesionado con buscar el mejor rendimiento para su joven estrella, llegaba a cada entrenamiento con una jugada o un sistema nuevo. Jordan conseguía pasar de 35 puntos de promedio, pero su equipo no ganaba. Una vez mas, compartir es ganar.

Marta tiene un marcapasos...

Que le anima el corazón...
Esta vez "parece" que lo que tenía era otra cosa.
Reconozco que la noticia me ha dejado con un sentimiento de tristeza que me cuesta quitarme de encima. Desde que me he enterado, mi primera reacción ha sido de rechazo, de decir que no puede ser, que debe haber un error, que será algo como lo de Contador, al cual creo inocente. Pero después, conforme van filtrándose comentarios, noticias, twitteos y demás, voy pensando que sí, que es posible que formara parte de un grupo de gente que hacía trampas en el deporte, y el pensar eso, aún sin saber y sin tener certeza de los hechos, me entristece mas todavía.
Yo amo el deporte y todos los valores que representa en cuanto a superación, a compañerismo, a educación, a ejemplo, y a la cantidad inmensa de niños, y los que no somos tan niños también, que vemos a nuestros deportistas favoritos competir, dejarse sangre sudor y lágrimas en las pistas, canchas, tatamis, o campos. Yo siempre he admirado a Raúl porque en cuanto a clase, no podría jamás compararse con un Zidane, Messi, o incluso si me apuras, un Guti, pero Raúl tenía ese algo especial de querer competir, de esfuerzo hasta decir el cuerpo que no puedo mas, en cada partido de los pocos que le he visto jugar. Admiro a Rafa inmensamente, como admiro a Pau, a Jordan, Bird o Magic. Y admiraba la garra, esfuerzo y sonrisa constante de Marta Domínguez, viendo imágenes de sus vecinos contando como cada mañana la veían pasar corriendo por las calles de su Palencia.
Una parte de mí, porque aún tengo mucho de ingenuo, desea que todo haya sido un malentendido y que ella sea inocente, porque eso significaría muchas cosas, y sentaría un gran precedente al que no estamos acostumbrados, pero esa parte de mí que desea eso es muy pequeñita ya, y conforme va pasando el tiempo, voy viendo que mengua cada vez mas.
Pero es que si yo le hablo a mi hijo de las hazañas deportivas que he tenido el privilegio de contemplar, e incluso de conocer, ¿Cómo leches le voy a explicar si así llegara el caso que de quien le hablo es un tramposo? Imagino la cara que pondría de no entender nada de lo que le estoy diciendo, porque yo mismo soy capaz de explicarme con claridad.
Mientras todo esto va pasando, yo me siento en el salón de mi casa a ver el horrible partido de los Lakers contra los Bulls, cabreándome con los míos y admirando a un jugador que aún no había tenido la suerte de ver y que me ha gustado mucho, pero mucho, pero claro, no me ha gustado por el talento, porque va justito, me ha encantando por la garra, la entrega, la pasión, la intensidad y por comprender que la esencia de un juego colectivo es compartir, porque ello te lleva a ganar. Ver a Joakim Noah ha sido, por lo menos, gratificante, ha sido ver a un deportista que estando justito de talento, lucha contra los elementos habidos y por haber, que los hay hasta en su propio equipo, para contribuir con su esfuerzo y dedicación a que todos ganen.
Afortunadamente, y eso por lo menos sí que me queda, por cada tramposo salen muchísimos mas que hacen que la palabra deporte, aún tenga ese significado puro para mí.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Messina: Ese mal entrenador

Sí, Ettore Messina, ese mal entrenador siciliano. No me estoy equivocando. Me refiero al mal entrenador del Real Madrid de Baloncesto. Ese equipo desdibujado y sin alma que ayer perdió contra un equipo Belga, anotando tan solo 49 puntos.
Cuando Florentino llega a la presidencia del Madrid, como todos los presidentes, promete revalorizar la sección de baloncesto. Eso, todos sabemos que es mentira, pero como gana algunos votos y es política al fin y al cabo, pues se miente. Es lo que todo político aprende a hacer antes incluso de aprender a hablar, salvo muy honrosas excepciones de cuyo nombre no quiero acordarme.
La cuestión es que Florentino ficha a Messina y le da carta blanca para fichar, y desde que el italiano llegó al Madrid, hace unos 15 meses ha fichado a mas de un jugador por mes, que digo yo que no está mal el promedio. Y sin embargo los resultados no han podido ser peores, sin llegar a nada, sin clasificarse para nada, sin ganar nada, y diciendo la típica canción de que este es un proyecto. Claro, que es un proyecto, no te jode, por eso fichó a unos cuantos abuelos de mas de 30 años, para el futuro campeonato de abuelos de 40 que se va a celebrar en Villatripas de arriba...
No nos engañemos, Messina no ha sabido fichar, no ha sabido dirigir, no ha sabido hacer nada de nada. Y sí ha sabido dirigir un equipo con Garbajosa, Llul, Sergio Rodríguez, Carlos Suárez, y el enorme y grandísimo Felipe Reyes para que metan 49 puntos en 40 minutos de juego. Con 1 de 15 en triples (6,6%), y un 29% en tiros de dos.
Lo normal, sería entonar el mea culpa, echarse la culpa sobre sus propios hombros y decir que el fracaso del partido es suyo, pero sus declaraciones según he podido leer han sido decir que: "Ahora mismo no proceden las palmaditas en la espalda de los jugadores, ya que tienen que darse cuenta de cuál es su responsabilidad". Y yo me pregunto... ¿Cómo se puede tener tan poca vergüenza? Cuando un equipo falla, fallan todos, y el primero que falla muchas veces es el entrenador. El cual siempre, pero siempre, debe dar la cara por sus jugadores. Y en vez de ésto, Messina les ataca culpándoles de la derrota.
Yo no digo que el año que viene por estas fechas piense que Messina es un buen entrenador, porque un entrenador, o jugador, es tan bueno como bueno es en un momento dado, y no por un histórico. Yo no ficharía para el Madrid a Corbalán ni a Iturriaga porque independientemente del histórico que tengan, ya no cumplen los 50 tacos, eso está claro. Así que, por la misma razón, hoy día hay entrenadores magníficos como Plaza o Pascual que lo son a día de hoy, y ya veremos mañana... Como siempre, el tiempo coloca a cada cual en su sitio muchas veces.
Mientras tanto, seguiré pensando que Messina es ese mal entrenador

viernes, 22 de octubre de 2010

Hace mucho tiempo...




Hace mucho tiempo…

Es una frase manida (Aunque menos que “érase una vez”) pero que refleja claramente las intenciones de la historia. No es una película “futurista” –léase futurista mientras se alzan un poquito las manos, sacando dos dedos que asienten para recalcar esas comillas-, es una película histórica, pasó hace mucho tiempo. Pasó en el tiempo de los caballeros que rescataban a las princesas tras haber sido entrenados por otro caballero ya retirado, y que, durante su camino va haciendo nuevos amigos y enemigos que le acompañarán a lo largo de su historia. Pasó en el tiempo de la fantasía y la imaginación y en ese tiempo en que somos capaces de sorprendernos con cualquier cosa. Pasó cuando aún teníamos el ánimo dispuesto a aceptar tantas cosas que hoy quizás ya veamos con el ojo crítico de los que –ni de coña- pensamos que lo hemos visto todo… Pues no nos queda ná (En murciano en el original).

El proyecto estuvo dando tumbos durante casi 10 años, en esos 10 años pasó de querer ser una serie ambientada en el espacio, luego una trilogía, y por último un largometraje que cambió (Sí, lo cambió) el concepto de cine como espectáculo, cuando se vivía en una época que el espectáculo en el cine eran las películas de catástrofes con multitud de estrellas de ahora y de antes en una historia coral en medio de una catástrofe. Ver “El coloso en llamas”, “La aventura del Poseidón”, “Terremoto”, la saga “Aeropuerto”… Cuya mejor versión es la estupenda “Aterriza como puedas”, y un largo etcétera (con todas las letras) de películas basadas en dicho planteamiento.

Lucas cambió todo eso y lo cambió para mostrarnos una historia simple, sencilla, sin espectaculares giros argumentales, fácil de entender y digerir, veamos, hay unos buenos y un malo (El Malo mas maravilloso de la historia del cine), el malo rapta a la chica, los buenos la rescatan y cuando el malo quiere matarlos, los buenos asaltan el castillo, ganan la batalla y el malo escapa por los pelos (si tuviera pelos).

La Guerra de las Galaxias vió la luz en 1977. El público llenaba las salas tras largas colas pase tras pase. Todo el mundo quería ver esa especie de nueva peli del espacio en que ganaban los buenos y una de las cosas mas sorprendentes fue que la gente salía del cine tarareando la fácil musiquita de la fanfarria que John Williams había clavado como tantas veces alejándose de los sonidos electrónicos tan de moda en los 70 para crear una partitura épica, sinfónica y maravillosa que es, al fin y al cabo, lo que tenía ganas de recordar hoy.

Un poco de historia: A finales de los años 60, Kubrick sentó cátedra con “2001: Una odisea del espacio”. La genial película de Kubrick nos mostraba una extraña película con un aún mas extraño final,  cuya música en principio iba a ser realizada por Alex North, con el que Kubrick ya había trabajado en “Espartaco”. Sin embargo las discrepancias entre ambos hicieron que Kubrick rechazara toda la partitura de North y la llenara de Música Clásica. ¿Con acierto? Posiblemente, para mi gusto sí, pero para gustos los colores ya se sabe. Pero volvamos con Palpati… digooooo … con Lucas.

Lo natural es que se hubiera utilizado una partitura de corte electrónico setentero, o incluso podría haber pensado alguien, el uso de música clásica para adornar y enriquecer esta ópera especial de historia sencilla y universal. John Williams lo cambió todo. Construyó una partitura de gran fuerza sinfónica con abundante sonido de metales en una fanfarria que sería inmortal desde el estreno, y que dejaría al público empotrado literalmente en sus butacas, viendo como la orquesta estalla en un fondo negro con letras amarillas, que paulatinamente se pierden sobre una galaxia lejana, muy lejana…

Si bien la influencia de Wagner nunca ha sido negada por parte de John Williams, el uso del “leitmotiv” en la partitura de Williams para esta película estuvo basado en una personal apuesta por parte del compositor. Recordemos que un leitmotiv es el uso de una melodía fácil de retener e identificar por el oyente cuando aparece en escena (o en plano) un determinado personaje. Del mismo modo que Wagner usó dichos leitmotivs en su tetralogía de “El Anillo de los Nibelungos”, John Williams asocia una serie de temas a los diferentes protagonistas de la trama. Así el uso del tema de “la fuerza” es una constante cuando estamos con Obi Wan, el tema de la fanfarria en un uso mas inocente y suave para el joven Luke, y el tema de Leia que aparece cada vez que estemos con la Princesa.

Al lado de estos Leitmotivs, Williams recrea melodías para los Jawas, y la genial orquesta de la Cantina de Mos Eisley, sin dejar de enriquecer cada uno de los momentos de una película cuyo espacio en la historia del cine ocupóa los cinco minutos de empezar su primera proyección para el público.

Tres años después, con el estreno de la genial, incomparable y maravillosa “El Imperio Contraataca”. Lo que hace Williams es dejar en mantillas a su John Williams del pasado (de tres años pasados) componiendo una de las obras cumbres de la música del cine, donde no solo realza, ensalza y revitaliza los temas, sino que añade unos cuantos mas de propia factura que elevarán dicha composición a la categoría de Arte (dicho esto con una mayúscula muy, pero muy grande). El tema de Vader quedará con nosotros siempre, pero al mismo habrá que sumarle el tema de Yoda, el de Han Solo y la Princesa, y el genial y divertidísimo del "Campo de Asteroides” por citar solo unos poquitos, y me dejo mucho, pero mucho, en el tintero.

John Williams cambió la música de cine para siempre. Apostó por una música transgresora, ya que el sinfonismo en esa época era algo de lo mas arriesgado, y ganó. Dotó a la Trilogía de Lucas de presencia, ritmo (cosa de lo que Lucas está mas bien falto, seamos sinceros), y sobre todo de una inmortalidad tal que conforme pasen los años, veremos como el tiempo las ha ido colocando donde merecen estar, en el Olimpo de los elegidos y jamás olvidados donde el arte, perdón, el Arte, siempre debe estar.

Nota: Como curiosidad, Alex North, antes de morir, le pidió a Jerry Goldsmith que grabara su música compuesta para 2001, cosa que el viejo maestro hizo y que estrenó en Sevilla en el año 93 (creo recordar).

Otra nota: Si algún amante de Star Wars aún no ha visto el corto “George Lucas in Love” ya está tardando en hacerlo

Y la última nota: En Internet circulan multitud de copias de la trilogía original tal y como se estrenó en los cines en los años 1977, 1980 y 1983. Son las únicas que pueden verse, y que deben verse, en posteriores ediciones Lucas cambió demasiadas cosas y no solo a efectos digitales me refiero. Por poner un ejemplo, en la cantina de Mos Eisley, Han Solo dispara primero, en posteriores ediciones eso lo cambiaron. Y eso es demasiado grave como para dejarlo pasar.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Yo sé que fue trabajo


Se ha contado en algún que otro partido de Nadal, que cuando ganó el campeonato de España en infantiles, su tío le sentó y le mostró un listado de los últimos 20 campeones, preguntándole a continuación si conocía a alguno de ellos, parece ser que Rafa contestó que a uno o ninguno. Entonces su tío le dijo que aún no había conseguido nada y que todos ellos se creían tan buenos como él se creía en ese momento.
Ignoro si es cierto o no, me gusta creer que sí ya que para mí Rafa Nadal es el mas grande de entre todos los grandes, que los hay y muchos, y las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno pero no es plan de ir enseñándolo por ahí. Así pues, hasta donde alcanza su grandeza no es la cuestión, la cuestión es que es tan grande que compararlo con algún otro no es plato de mi gusto. Para mí Rafa es único e incomparable, porque detrás de cada Dios del Deporte hay una serie de miles de pequeñas circunstancias que hacen a cada uno de los Gasol, Alonso, Indurain, Severiano, Peñalver o Cacho, únicos e inigualables, y por tanto, fuera de toda comparación. Cada uno tendrá sus gustos.
Sin embargo en esto del basket, parece que triunfa unánimemente el señalar a Michael Jordan como el mejor jugador que jamás haya pisado una cancha de baloncesto. Yo no puedo señalarlo como tal por mas que algunos me tilden de loco, o incluso de no tener ni la mas pajolera idea. Sin embargo si alguien me preguntara quien ha sido el mas grande podría decir sin temor a equivocarme, y sin traicionar mis sentimientos, porque de sentimientos se trata también, que no ha habido nadie mas grande que MJ. Pero es que tampoco creo que haya habido nadie mas grande que Bird o Magic, y eso también constituye un problema.
Pero hoy, inspirado por el tremendo comercial de Nike, me he acordado de una estadística que describe quizá mejor que ninguna lo que ha sido Michael Jordan en este deporte de la canasta. Es cierto que su físico era privilegiado, que podía saltar y correr mas que muchos y que su coordinación y rapidez le hacían un jugador adelantado a su tiempo, pero lo que no se puede mejorar sin trabajo es el tiro, y como en el tiro de larga distancia flaqueaba, simplemente, decidió mejorarlo.
Para ello tuvo que pasar por el duro trago de "cambiar" su mecánica. Esto ya dice mucho de un jugador que siendo un tirador relativamente aceptable de media distancia, se arriesga a modificar su agarre, su mecánica y su ejecución para lograr mayores porcentajes, y luego, por supuesto, tirar, y tirar y tirar, y cuando el entrenamiento ya había terminado, seguir tirando y pasarse los veranos con duras sesiones de tiro sin las cuales, no habriá conseguido lo que luego consiguió. Así que ahí va la estadística.
Año 84/85. 9 de 52, 17'3%
Año 85/86. 3 de 18, 16'7%
Año 86/87. 12 de 66, 18'2%
Año 87/88. 7 de 53, 13'2%
La Estadística es demoledora, está claro que un jugador así, tras 4 años en la liga y con 25 años ya cumplidos, no llegará jamás a ser buen tirador de larga distancia. Como tantas veces, los que pudieron pensar aquello en su momento, se equivocaron.
El balance que había dejado aquel que estaba llamado a suceder al mítico Julius Erving no podía ser peor. Sumadas todas las cantidades, arrojan un balance de 31 de 189, lo que da un paupérrimo 16'4% de acierto desde la linea de tres puntos. Podía ésto cambiar?... Podía.
A lo largo de la siguiente campaña se vio un jugador totalmente diferente, las muy alargadas sombras de Phil Jackson y Tex Winter ya le tocaban en sus talones y sobre todo en la punta de sus dedos, de tal forma que desde el inicio se empezó a ver un Michael Jordan diferente, con mas armas en su inventario, ya no era el jugador que tenía que penetrar sino que empezó a constituír una mayor amenaza en el tiro cuando pasó de ese pobre porcentaje de 16'4% a un impresionante 27'6% en la campaña 88/89. A lo largo de dicha campaña llegó a meter 27 tiros de tres puntos de 98 intentos. Sí aún no era una seria amenaza pero ya no se le podía flotar con la misma alegría y tranquilidad que en temporadas anteriores.
Hasta que explotó.
En la temporada 89/90. Aquella que se quedaría raspando su primera final de la NBA se convirtió en el jugador total que no muchos apostaban que podía ser, llegando a meter un 37'6% de sus tiros de tres. Metió 92 de sus 245 intentos desde la linea. ¡¡¡Casi el doble que en sus 5 años anteriores!!!Estaba claro que él nunca sería un Mark Price o un Steve Kerr, pero la cuestión es... ¿Cómo es posible subir 20 puntos en porcentaje de tiros de 3 puntos ?!?!?!?!?!?!!!?!!!!!!
Algunos necios podrían decir que era talento, yo sé que fue trabajo.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Mi fondo de escritorio

Todos tenemos un fondo de pantalla en nuestro ordenador que nos hace sentirnos bien cuando lo encendemos y miramos por debajo de los iconos que poco a poco se lo van comiendo conforme instalamos programas o dejamos carpetas o archivos en el escritorio, a pesar de que no deberíamos hacerlo. Yo he tenido muchos en tantos años. Algunos eran típicos como el cartel de Manhattan con Woody Allen sentado junto a Diane Keaton en un banco frente al East River y el Queensboro Bridge al fondo, he tenido la foto del Ponte Veccio sobre el Arno en Florencia, he tenido a mi hijo con apenas 18 horas de edad en una preciosa foto en la que mira a la cámara como si posara ante un mundo al que tendrá que vencer día a día. Supongo que como todo el mundo habré tenido mi buena colección de esa foto, esa imagen, que cuando la miro me hace sentirme bien.
Pues bien, la que tengo actualmente es la foto de Navarro levantando la copa de Campeones de Europa ganada septiembre del año pasado, y ahora me he dado cuenta de que tengo ese fonde de escritorio desde hace casi un año.
Ignoro si la cambiaré a lo largo de este mes aunque intuyo dolorosamente que sí, porque dudo de que España vuelva a repetir como campeona del mundo, y lo dudo mucho no por el juego desarrollado, que es remediable, ni por las sensaciones, ni por la ausencia de Pau (Marc está haciendo mejores números) que es insustituíble no en la estadística, sino en tantos y tantos intangibles, sino porque entiendo que un entrenador cuando llega a entrenar a donde ha llegado Scariolo no es capaz de rectificar sino en circunstancias muy, pero que muy, determinadas.
El año pasado vimos a una España lenta, que defendía bastante de vez en cuando en una zona 2-3 que era un agujero para el rebote defensivo, cuyos sistemas ofensivos se basaban demasiado en meter balón a Pau (Marc) para que éste resolviera y donde constantemente los jugadores se quedaban esperando a ver que hacía nuestro pivot ahí abajo, donde duele tanto que te golpeen. Os suena? Este año vemos exactamente lo mismo, excepción hecha de la defensa zonal que apenas ha aperecido.
El año pasado tras la derrota sangrante que no quiero recordar, y las muy afortunadas declaraciones de Marc en caliente tras haber perdido con aquella frase de "el chico nuevo que ha llegado este año" se produjo una debacle que dió pie a una revolución. En aquella revolución parece ser que las partes implicadas fueron Pau, Jorge Garbajosa y Juan Carlos Navarro frente a José Luis Sáez y Sergio Scariolo.
El resultado fue que vimos de la noche a la mañana a esa España ultra rápida, que entiende que se defiende con suma agresividad como medio para un ataque mas fluído y rápido, con abundancia de contrataques, de finta, penetración doblar y recibir, para volver a meter dentro la bola y jugar hacia afuera o hacia dentro en una serie de 3 ó 4 pases rapidísmos que tanto les costaba defender a todos los equipos con los que nos encontramos. Tres sistemas diferentes de juego no volvieron a hacerse a pesar de ser una constante tanto en la preparación como en los primeros partidos, y el resultado fue conquistar el europeo de basket.
La diferencia es que este año esa revolución no va a hacerse. Marc ha madurado y la maduración siempre tiene una parte negativa, se pierde frescura y espontaneidad, y por tanto no va a decir según que cosas. Pau no está y su sombra es alargada en según que decisiones que se tomen que afecta al juego y al entorno y Navarro y Jorge ahora están mas solos sin su amigo para apoyarles en esas reuniones en las que él no está para hacer mas fuerza. La diferencia también está en que Scariolo hizo algo que tan pocas veces se ha visto, rectificó y lo hizo sabiamente, en una decisión casi sin precedentes que hizo que ese pura sangre que era nuestro equipo se quitara tanto y tanto lastre y por fin pudiera correr libre y salvaje, y el resultado fue el que fue.
Sin embargo ahora todo es incógnita. Lo que pasa es que yo sigo pensando que hombre a hombre somos el mejor equipo, que podemos hacerlo y que son los demás los que tendrían que estar con la calculadora en mano y no que todos los periodistas estén haciendo cábalas sobre si nos toca Estados Unidos o si nos toca Mariano el del Bombo. Tener miedo de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Serbia o Líbano, me parece ridículo y fuera de lugar, lo siento pero es así. Ahora bien, que ellos se acojonen, pero mucho, de pensar que pueden jugar contra España sí que le veo sentido. La cuestión es, le verá el mismo sentido Sergio? Seguirá haciendo los guiones de los partidos antes de que éstos empiezen? Hará los cambios cuando toquen independientemente de la situación de cada jugador en concreto? y sobre todo...
PEDIRÁ TIEMPO MUERTO SI VES QUE TE REMONTAN 18 PUNTOS?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?