
Hace 10 años no había blogs, la web 2.0 era algo que estaba por venir. Internet me parecía la rehostia por todo lo que me permitía en cuanto a recoger información, e interactuar con otros internautas (palabreja que ya no se usa porque todo el mundo ya usa internet). Pero esa interacción estaba limitada al correo electrónico y poco mas. En ese “poco mas” había algo llamado las “news” que para entendernos eran algo así como los foros hoy día.
El Napster aún tardaría un año o así en hacer su aparición y cosas como el p2p aún nos sonaban a chino, o prácticamente no existían. Yo escribía en esas news de baloncesto todas las semanas, a lo mejor no tenía mucho que decir, pero sí tenía muchas ganas de decir algo. Así que tras el triunfo de España en el mundial junior, escribí un pequeño artículo llamado “Dásela al negro chico”. En el mismo hablaba de la revolución que el baloncesto español debía llevar a cabo si no queríamos que esta generación acabara perdiéndose. Básicamente ponía el ejemplo de un chico, un tal Juan Carlos Navarro, que ese año se incorporaría a la plantilla del Barça ya como senior y contaba como en un hipotético entrenamiento de pretemporada, el chico en cuestión salía de un bloqueo y tras recibir el balón, fintaba, penetraba y anotaba con pasmosa facilidad. El supuesto entrenador paraba y le decía que sí, que vale, que estaba bien, pero que esa no era la idea del sistema, sino que tenía que esperar, ver el bloqueo indirecto del poste del lado débil para que el negro recibiera ya que así penetrábamos el balón y etc etc... Venía a contar como los equipos tienen que apostar por los nuevos fichajes que presentan en rueda de prensa a bombo y platillo y cuya amortización debe llegar lo antes posible en forma de puntos, rebotes, asistencias o lo que sea que toque, antes que contar con el junior de turno, por muy bueno que sea, total, el chico es de la cantera, está formándose y todo ese rollo... Cuidado! No digo que esto no tenga que ser cierto en parte, pero también decía y digo que si tienes un pura sangre, no puedes ponerlo a tirar de un carro.

Yo confiaba en que con el tiempo, aquel chico tendría la oportunidad de demostrar su clase, su valía, su juego, y con él, buena parte de sus compañeros que nos habían maravillado en esa final contra Estados Unidos en aquel “cercano” ahora, verano del 99.
¡Qué equivocado estaba! 10 años después fíjate lo que han hecho esos chicos. Si es que siguen siendo igual, son un grupo de descarados, que no le tienen miedo a nada ni a nadie, que con un balón en las manos son capaces de cualquier cosa... pero de cualquier cosa. Son la Ñ, son la caña de España, son la rehostia en verso y cantada en falsete.
Supongo que en esos primeros entrenamientos, Navarro y compañía acabaron por darle algunos balones al negro de turno, y que otros se lo jugaron ellos. Supongo que algunos de ellos no llegaron a donde se esperaban y que otros han llegado mucho, pero mucho, pero muchísimo mas lejos de lo que jamás habíamos soñado que llegarían.
De todos modos, el pasado ha pasado y el futuro pues ya llegará, pero el presente acojonante de hoy es para disfrutarlo y para no pensar mas allá. Sencillamente reír y disfrutar sin mas, punto.
No voy a hablar de nadie en particular, pero si que hay alguien a quien debo una explicación y como decía el filósofo Isbert, como le debo una explicación, se la voy a dar:
Sergio hijo, ya he dicho antes que no se puede poner a un pura sangre a tirar de una carreta. No se le pueden poner puertas al monte. Si coges a un halcón y lo encierras en una jaula, lo matas de pena y sabiendo que le dejarás volar solo de vez en cuando, terminará por perderlo todo. Equivocarse es humano pero rectificar es de sabios y tú has rectificado y eso te honra. Has desechado la zona, has desechado experimentos raros y absurdos, has desechado un par de sistemas que por su rigidez nos enclaustraban, has desechado rotaciones rapidísimas y absurdas que no conducían a nada. Es posible que tu dirección no haya sido perfecta y todo en esta vida es criticable, pero has demostrado que un buen entrenador debe aprender de sus errores, corregirlos y enmendarlos, y eso sí que lo has conseguido. Cuando has abierto las puertas, derribado muros y soltado a los perros, éstos han acabado por morder -y de qué forma- así que solo tengo que decirte que por mi parte, Chapeau!
Nota: Espero que lo de “negro” se sepa entender, hasta ahí podríamos llegar...